“Crimen Sollicitationis” y “De delictivis gravioribus” Documentos que encubren La Pederastía en Iglesia Católica.
Thursday, November 18, 2010 at 07:01AMEl Vaticano, cómplice de la pedofília
Ya pasó mucho tiempo y aún sigue guardando un silencio cómplice. El Vaticano continúa encubriendo a los que dicen ser representantes de Dios en la Tierra, mismos que han violado el más elemental derecho de los niños y las niñas que en algún momento pusieron a sus cuidados.
Según datos que el Vaticano ha revelado y que fueron retomados por la organización Survivor’s Voice (La Voz de los Sobrevivientes en español), se han investigado a tres mil curas entre 2001 y 2009 por casos de abusos cometidos en el último medio siglo, pero solo se han condenado a 300 de ellos y expulsado del clero a un 10 por ciento de los que fueron declarados culpables.
A pesar que este año se han destapado demasiados escándalos de sacerdotes católicos y religiosos culpables de pedofilia, la iglesia-institución calla, los medios de comunicación corporativos ya dejaron de hablar de estos casos y el Vaticano esquiva su enorme responsabilidad ante estos crímenes.
Este 19 de noviembre, Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil, conviene y urge repetir ‘Prohibido olvidar’. En este sentido, varias organizaciones han iniciado una petición global en la que instan a las Naciones Unidas que defina el abuso sexual en la niñez como "crímenes contra la humanidad".
El 22 de marzo de este año, Julio César Girón Parada, profesor de un instituto nacional de El Salvador, fue condenado por un tribunal de justicia a 12 años de cárcel por violar a su alumna de 16 años. El 11 de agosto de este año en Perú, condenaron a prisión perpetua a Orlando Soto Yauri, un padre que violó a su hija de 12 años.
Los llaman pederastas, abusadores infantiles, pedófilos, son adultos y en su mayoría hombres, que abusan sexualmente de niños y niñas. Sus acciones van desde las miradas lujuriosas hasta el sexo oral o la penetración, para ello, suelen ganarse la confianza del niño o la niña, después vienen las amenazas.
Pero también hay abusadores que operan a un nivel superior de organización, bajo redes internacionales dedicadas a la prostitución infantil o el comercio de sexo en Internet como la pornografía infantil. Tan culpables son los que operan y ‘venden’ estas industrias como los clientes que las ‘compran’. Incluso, aquellos que siendo guías espirituales o sacerdotes, se aprovechan de su posición para abusar sexualmente de los niños o niñas.
Nadie puede quedar sin castigo por este delito, ni un presidente, ni un arzobispo como Edgardo Storni, de Santa Fe, Argentina, que abusó de varios seminaristas. Nadie puede quedar impune, ni por ser congregaciones, ni por cometerse estos crímenes en Estados Unidos o en Camboya, nótese que más de dos mil sacerdotes en Estados Unidos han sido acusados de abusar, en algunos casos durante años, de niños y niñas puestos a su cuidado.
Ya no basta con pedir perdón como lo ha hecho el Papa Benedicto XVI, máximo jerarca de la Iglesia Católica. Hay que entregar a los criminales ante los tribunales, llevarlos como cualquier otro abusador con el mismo delito. La pedofília es atroz, aún más el encubrimiento de los responsables para proteger una institución que debería estar en función de defender los Derechos Humanos.
Ya no basta con pedir perdón como lo ha hecho el Papa Benedicto XVI, máximo jerarca de la Iglesia Católica. Hay que entregar a los criminales ante los tribunales, llevarlos como cualquier otro abusador con el mismo delito. La pedofília es atroz, aún más el encubrimiento de los responsables para proteger una institución que debería estar en función de defender los Derechos Humanos.
Se sabe, que la iglesia Católica protegió durante décadas a sacerdotes y religiosos pedófilos que abusaron sexualmente de niños y niñas, por ejemplo, en Alemania impidió que los culpables fueran procesados por la justicia, según teólogos, juristas y documentos eclesiásticos internos.
Existen dos documentos internos que demuestran que la iglesia-institución católica se toma el trabajo de mantener los crímenes en secreto absoluto. El primero se denomina en latín “Crimen Sollicitationis” (Delito de solicitación), que data de 1962, escrito por el cardenal Alfredo Ottaviani, otrora prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, antes conocida como la Inquisición.
El segundo es “De delictivis gravioribus” (sobre delitos más graves), redactado en 2001 por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, actual papa Benedicto XVI, quien además fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
"Ambos documentos, que hoy están en posesión de todos los obispos católicos del planeta, ponen énfasis en la exclusiva competencia del Vaticano sobre los delitos sexuales como la pedofilia", dijo a la agencia Inter Press Service, la teológa Ranke-Heinemann.
"En las cartas, Ottaviani y Ratzinger ordenan a los obispos del mundo a denunciar exclusivamente al Vaticano los abusos sexuales que los sacerdotes cometen contra los niños, bajo la amenaza de la excomunión. Estas amenazas provocaron una obstrucción total de las indagaciones judiciales, de otras acciones de aplicación de la ley, y la impunidad", agregó en la entrevista al medio citado.
La teóloga señaló también que el único castigo que recibieron los pedófilos fue "su constante reubicación. Se les transfiere continuamente de un lugar a otro. Esto les permite salir y cometer sus fechorías con total impunidad"
"Las razones de esta profunda crisis en nuestra Iglesia no tienen su origen en la creciente secularización sino en la incapacidad del Pontificado para leer los signos de los tiempos" declaró la española Raquel Mallavibarrena en un comunicado difundido en abril por el Movimiento Internacional ‘We are the Church’ (Somos Iglesia).
"El gran número de casos de violencia sexual y su encubrimiento son producto de una concepción inhumana de la sexualidad y de estructuras de poder patriarcales caducadas. La crisis mundial actual evidencia que una jerarquía formada por clérigos ya no es válida como fundamento y justificación de la estructura institucional de la Iglesia católica y su autoridad” agregó la actual Coordinadora de este Movimiento Internacional.
Hace falta una refundación en la iglesia católica, empezando por asumir responsabilidades, no defender a pedófilos. Sobre esto, un intelectual de la Teología de la Liberación, el brasilero Leonardo Boff dice que “el problema es la Iglesia (católica) que no tiene experiencia de vivir en espacios democráticos. Primero, ella no es una democracia, es la única monarquía absolutista monosexual, sólo de hombres, en el mundo. Y se compagina muy bien con las dictaduras militares porque tienen una connaturalidad de estructuras”.
Y continúa asegurando que “lo importante es constatar que este escándalo que ha afectado al capital de ética y de confianza de la Iglesia-institución, paradójicamente ha dejado un legado positivo: suscitar la cuestión de las reformas de base, aprobadas por el Concilio Vaticano II. Estas, sin embargo, fueron boicoteadas por la Curia vaticana y por los dos últimos Papas (Juan Pablo II y Benedicto XVI) que se alinearon con una visión conservadora y contraria a toda modernidad”.
“Quienes amamos a la Iglesia con sus luces y sus sombras, queremos entender la actual crisis como una oportunidad suscitada por el Espíritu para que la Iglesia-institución encuentre realmente la mejor forma de transmitir la buena-nueva de Jesús y ayude a la humanidad a afrontar una crisis todavía mayor, la del sistema-vida y del sistema-Tierra, terriblemente amenazados” Concluye Boff.
Hace falta camino por recorrer en la dignifcación de las víctimas de sacerdotes pedófilos, muchos casos que no se conocen, aún esperan la luz de la verdad y la reparación.
