AIS - Cono Sur

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Argentina - Chile - Perú

por Herbert Mujica Rojas

14-2-2002


Hay sectas cuyo accionar provoca un profundo daño en la sociedad, lo cual aún no ha sido materia del estudio imprescindible de quienes se jactan de “analistas” y “exégetas” de la realidad social. Por el flagrante desconocimiento del problema sectario en el Perú tenemos la obligación de promover el abordaje de esta problemática entre los periodistas, sociólogos, antropólogos, médicos, psiquiatras, psicólogos, abogados y demás profesionales involucrados y comprometidos con el desarrollo democrático del país y dispuestos a condenar cualquier acto que viole los derechos humanos de toda persona y, en especial, su derecho a la libertad de consciencia.

Este trabajo, producto de múltiples horas de trabajo en Lima, Arequipa y otras partes del país y Latinoamérica pretende cumplir un papel pedagógico al denunciar al Sodalitium Christianae Vitae, grupo fascista por convicción y temperamento, y su cancerosa acción al interior de la sociedad peruana. Puédese discrepar de él, de pronto suscita opiniones violentamente contrarias, pero lo que sí va a ser imposible es ignorarlo.

Pocos meses atrás en El totalitarismo católico en el Perú, tesis que en su edición príncipe incluyó menciones a las baladronadas que acostumbra impulsar el Sodalitium, denunciamos cómo, a partir del Concordato, vínculo internacional no sancionado por ningún Congreso, la Iglesia Católica vive a expensas del no pago de tributos y además de los miles de dólares que sus principales funcionarios se embolsican cada mes, sin trabajar, sin merecerlo y en una constante expoliación del pueblo peruano, que no tiene cuando terminar porque se hace en nombre de una “fe” tradicional y que en realidad ha constituido la continuación de un robo que ya supera los 500 años de permanencia insolente en el país. Este mismo Concordato es el que, amparando a la Iglesia Católica, favorece legalmente el expansionismo sodálite y es el que utiliza esta secta para proteger sus inversiones.

Lea pues, amigo lector, estas procelosas páginas con ojos críticos, compulse fuentes, acuda a testimonios, revise materiales, proponga una refutación científica, orgánica. A una idea se la combate con otra. Al sectarismo difundido por el Sodalitium le denunciamos en la comisión de múltiples actividades que son fácilmente comprobables en diarios y publicaciones. A las sectas hay que enfrentarlas con decisión y valentía indómitas. El fanático sabe que cuando tiene a adversarios de ese jaez sólo tiene una opción: luchar o morir. Y puedo anunciar, sin jactancia, pero premunido de la verdad verdadera, que habemos muchos dispuestos a erradicar la presencia de estos disociadores y su prédica retrógrada, exaltadora de principios antidemocráticos y profundamente racistas.

05-abril-2016

26.10.15

AméricaTV, Cuarto Poder: Sodalicio, surgen más denuncias de ex-integrantes por abuso sexual (vídeos)



- Vídeo 1: minuto 13:48 aprox. aparece el Dr. Héctor Guillén Tamayo, miembro fundador de AIS-Cono Sur:
http://www.americatv.com.pe/cuarto-poder/reportaje/sodalicio-surgen-mas-denuncias-exintegrantes-abuso-sexual-noticia-35095?ref=ivmv

- Vídeo 2:
http://www.americatv.com.pe/cuarto-poder/reportaje/sodalicio-surgen-mas-denuncias-exintegrantes-abuso-sexual-noticia-35095

¿Cuál es el destino judicial y eclesiástico de estas denuncias y del mismo Luis Fernando Figari, hoy de retiro espiritual en Roma?
Nuevos testimonios de ex miembros del Sodalicio de Vida Cristiana confirman los abusos y daños irreparables que sufrieron jóvenes por parte del fundador y líder de esta congregación, Luis Fernando Figari Rodrigo, así como de otros líderes espirituales de esa organización.
“En el año 1991 previamente a ingresar a la comunidad, Luis Fernando Figari se aparece una madrugada y nos dice quítense la ropa y quédense en calzoncillos y recuerdo a alguien filmándonos, como en este momento”, reveló a Cuarto Poder el exsodalite Oscar Osterling.
Una cadena de abusos psicológicos, físicos y hasta sexuales que se inician con técnicas de manipulación en la que un adolescente pierde su identidad, el derecho a tener ideas propias, reprimir su sexualidad y practicar la obediencia absoluta hacia su líder en nombre de Dios.
Oscar Osterling formó parte del Sodalicio durante dos décadas. Entregó los mejores años de su vida al servicio de esa congregación católica ultraconservadora.
Pero el 2011 decidió salirse de ella cansado de los maltratos psicológicos a los que fue sometido en los últimos cuatros años. El Sodalicio lo castigó y lo envío a Colombia contra su voluntad, por una falta que ellos consideraron muy grave: haberse enamorado de una chica.
“No llego a nada sencillamente había una amistad. A mí me marcó muchísimo. Fue un abuso de autoridad, querían que a través de los test proyectivos apareciera algo. Ellos me decían tú vas a hacer los que diga Luis Fernando”, indicó.
Años después, Osterling denunció estos hechos ante el Tribunal Eclesiástico y se entrevistó con su presidente, el sacerdote Víctor Huapaya.
“Fui a hablar con el padre Huapaya y me dice que no han avanzado nada. Yo ya envíe las denuncias a Roma hace tiempo y me dice que cree que hay alguien en Roma del Sodalicio atajando las denuncias, se refería al Procurador”, recordó.
También denunció prácticas ilegales del Sodalicio, como la vulneración del secreto de sus comunicaciones. En el libro de Pedro Salinas también se hace referencia a la intervención de la correspondencia de los que vivían en comunidad.
Pero de acuerdo a los testimonios brindados por exsodálites, Luis Fernando Figari no sería el único que habría practicado la pederastia al interior de esa organización.
El ya fallecido German Doig, el llamado vicario del Sodalicio y quien fuera en su momento el número dos de esa comunidad, también fue acusado de violación por tres de sus víctimas y esto provocó que su trámite de beatificación iniciado en Roma se paralice.
También otros dos sodálites consagrados muy allegados a Luis Fernando Figari fueron acusados por el mismo delito: violación. Daniel Beltrán Murguía Ward y Jeffrey Daniels.

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Fin de la Portada

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Carta al cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz, por Pedro Salinas



La misiva que leerán a continuación se trata de una invitación pública al cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz Ossa, quien visitó recientemente a Luis Fernando Figari, fundador del movimiento católico peruano Sodalitium Christianae Vitae, a que se informe bien sobre las gravísimas denuncias que existen en contra de su contertulio y compañero y camarada de toda la vida. 
La carta la firma "Santiago", el exsodálite que ofreció su testimonio para la investigación periodística Mitad monjes, mitad soldados y acusa abiertamente a Figari de manipulación psicológica y de abusos sexuales. 
Consultado por el diario El Comercio respecto de estos encuentros en la lujosa residencia sodálite en Roma con el creador de dicha institución católica, el cardenal Errázuriz respondió:  
“Figari es un viejo amigo y que, si el dicho popular dice que del árbol caído hacen todos leña, ‘es más cristiano ayudar al árbol a que se levante’.”  (El Comercio, 24/10/2016).

Carta de "Santiago" al cardenal Errázuriz

Figari tiene víctimas. Lo invito Cardenal Errázuriz a leer mi denuncia de abusos psicológicos y sexuales, perpetrados por su "viejo amigo" contra mí. No le será difícil encontrarla y quizás, después de sensibilizarse con ella, quiera extender su caridad cristiana también con nosotros, los árboles talados.

Yo supongo que a usted no le será difícil encontrar mis datos ya que constan en mi denuncia original, de mayo del 2011. La confié, juntamente con mi esperanza por justicia, en las manos del padre Víctor Luis Huapaya Quispe, presidente del Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Lima, para que él la envíe al Dicasterio del cual el Sodalicio depende. Dicasterio del que usted fue secretario, justamente en la época durante la cual el Sodalicio negoció ser reconocido como sociedad de vida apostólica laical de derecho pontificio. Dicasterio que ahora es responsable de juzgar el execrable caso de su "viejo amigo", a quien consuela ahora.

Por alguna razón que escapa a mi entendimiento –pero no a mi imaginación–, el actual secretario de este Dicasterio, José Rodríguez Carballo, no encontró mi denuncia cuando la cúpula de Sodalicio se entrevistó con él. Sin pestañear, la envié nuevamente y guardo con celo mi segundo cargo, esta vez en italiano.

¿Qué pasó con la denuncia original? 
No lo sé. Nadie respondió a mis preguntas. Ni siquiera el cardenal Juan Luis Cipriani a quien le escribí una carta pública. En el mundo digital se materializó un documento donde aquellas manos que recibieron mi denuncia, se lavan de culpa junto con las de todos los obispos y arzobispos del Perú. ¿Achacaron a Roma?

Parece que sí, pues mi denuncia desapareció cuando Joseph William Tobin era el secretario del Dicasterio (2010-2012). Y ahora, cinco años más tarde, coincidentemente, es el mismo Tobin quien es nombrado por el papa como Delegado Interventor del Sodalicio. ¿Qué extraviará en este su nuevo oficio? Él afirma en una entrevista: “Me ha pedido la Santa Sede acompañar al Sodalitium Christianae Vitae en un proceso de enfrentar algunos problemas…”.

Me imagino que Figari es uno de esos problemas. ¿O quizás sea yo? 
Lo cierto es que, ningún miembro de la Iglesia me ha contactado para atender mi caso, o por lo menos escuchar mi versión. Es por esto, Errázuriz, que te invito a hacerlo. Y espero que puedas explicarme la pasmosa y concreta trama de oscuros personajes que son entrelazados por una etérea denuncia de la que tan solo restan cargos y una llama de esperanza. Llama que permanece encendida gracias a las redes del bien, que hilvanan el combustible que nutre su luz y espanta los esfuerzos que hacen para que caiga en la sombra del olvido.
"Santiago"

P.D.: Como no he encontrado su email, solicito a los amables lectores que compartan esta invitación pública para que le llegue cuanto antes.

APOSTILLA DEL AUTOR DE ESTE BLOG: 
El cardenal Errázuriz, pese a haber dejado la secretaría de la Congregación de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, de la cual depende el Sodalitium, sigue siendo "un pez gordo" en la jerarquía vaticana. Integra el "Grupo de los Nueve" (cardenales de máxima confianza del papa Francisco), que tiene el encargo de reformar las estructuras de la iglesia católica. 
Y además de ser muy cercano a Jorge Bergoglio, según algunas informaciones narradas en el libro Los secretos del Imperio de Karadima. La investigación definitiva sobre el escándalo que remeció a la Iglesia chilena, de Juan Andrés Guzmán, Gustavo Villarrubia y Mónica González, periodistas de CIPER (Centro de Investigación e Información Periodística), Errázuriz parece ser también un tanto olvidadizo, digamos. 
Como saben algunos, nuestros vecinos sureños también tienen a su Figari chileno. Se llama Fernando Karadima. Y José Andrés Murillo, una de sus víctimas, fue el primero en intentar acusar a Karadima. Lo hizo en el 2003 ante el sacerdote Juan Díaz, quien era entonces vicario para la Educación del entonces arzobispo Francisco Javier Errázuriz. 
"El testimonio me pareció creíble porque conocía a la persona que me lo contaba y lo veía afectado. Lo animé a que le escribiera una carta al Arzobispo Errázuriz y me comprometí a entregársela", relata el cura Juan Díaz en entrevista con los autores. Murillo le entregó la carta varias semanas después. Y Díaz cumplió con la promesa de hablar con el arzobispo. "Le dije que lo que me decía Murillo me parecía creíble y después de eso le entregué la carta. Él la leyó con atención delante de mí. Se mostró sorprendido. Tuve la impresión de que tomaba con seriedad la denuncia. No reaccionó en defensa de Karadima; por el contrario, dijo que iba a estudiar esta carta con seriedad". 
Esto ocurrió, reitero, en el año 2003.
No obstante, como recuerdan los periodistas de CIPER, el  25 de abril del 2011, en una carta pastoral, el cardenal Francisco Javier Errázuriz se refirió a las acusaciones que enfrentaba el sacerdote Fernando Karadima y "aseguró que las tres primeras denuncias formales contra el cuestionado sacerdote comenzaron a llegar al Arzobispado de Santiago a partir de mayo del 2005". 
Pasado un tiempo, José Murillo le dijo al clérigo Juan Díaz que "nadie se había comunicado con él y quería saber qué ocurría. Díaz volvió a hablar con Errázuriz. Le dijo que no quería hablar con Murillo, pero, eso sí, le comentó a Díaz que "iba a rezar por él".
Años más tarde, cuando fue interrogado por la jueza Jessica González, el arzobispo Errázuriz reconoció la existencia de esa primera carta de Murillo y de la conversación con el jesuita Juan Díaz. "Pero Errázuriz no sabe bien qué hizo con esa carta, pues la investigación a cargo del promotor de justicia no se inició sino hasta dos años después, cuando José Murillo envió una segunda carta a través del obispo Ezzati", señala la información que consigna el libro de los periodistas de CIPER. 
"No recuerdo si esa carta la entregué al promotor conjuntamente con la que me hizo llegar Murillo a través de monseñor Ezzati, o si lo hice por separado, en julio o agosto de 2005", declaró Errázuriz. 
¿Por qué el cardenal Errázuriz se demoró dos años en activar la investigación?
"En ese entonces yo tenía dudas acerca de la verosimilitud de los hechos expuestos", dijo Errázuriz ante los tribunales. 
Lo que llama la atención es que, en el 2004, surgió una nueva acusación, más escalofriante que la de Murillo: la denuncia que hizo Verónica Miranda, la exesposa de James Hamilton, otra víctima de Fernando Karadima. 
De acuerdo al libro Los Secretos del Imperio de Karadima, Errázuriz "logró detener la investigación durante tres años". Entre los años 2006 y 2009. "Tampoco tomó las medidas para que los abusos terminaran", añaden los autores. 
La verdad es que, hasta el 2009 Errázuriz no hizo nada. Recién en ese año, con el testimonio de Fernando Batlle, otra víctima de Karadima, quien era menor de edad al momento en que el párroco depredador abusó de él, el entonces arzobispo Errázuriz se vio obligado a enviar el caso a Roma. 
Respecto de la "lentitud para tomar decisiones de Errázuriz", los periodistas de CIPER describen esta característica del prelado como: "Una dilación que linda en la incapacidad. Debido a eso, en un tema donde la Iglesia debió llevar la delantera, pareció siempre arrastrada por los hechos, reaccionando cuando ya no le quedaba alternativa, más partidaria de los acusados que de las víctimas, como si añorara los tiempos en que los abusos se guardaban y se lavaban en los sótanos familiares". 
El arzobispo Errázuriz le pidió a Karadima que dejara la parroquia El Bosque en septiembre-octubre del 2010 argumentando que el sacerdote "necesitaba descansar". La decisión para que deje el recinto parroquial se presentó a los medios como un asunto de salud. "Cualquier ser humano en situación de gran agobio quisiera tener un respiro (...) es normal que (Karadima) se tome un par de días en el campo".
No sé ustedes, pero hay coincidencias que le ponen a uno la piel de gallina. 
Como sea. Asumamos que la primera denuncia contra Karadima llega a manos de Errázuriz en el 2005, y no en el 2003, como sostiene Murillo, lo cierto es que transcurrieron seis años de búsqueda de justicia. Y en esos seis años, Errázuriz JAMÁS se reunió con José Murillo, James Hamilton y Juan Carlos Cruz, quienes fueron los principales denunciantes en esta historia. SEIS AÑOS. En cambio, Figari no ha pasado ni un año "de retiro" en Roma, para que su "viejo amigo", Francisco Javier Errázuriz, diga: "Aquí estoy, mi querido Luis Fernando, para ayudar al árbol a que se levante". 

Fuente: Lamula - Perú

miércoles, 28 de septiembre de 2016

La cultura de la ignorancia en el Sodalicio


El Sodalicio nació en los años ‘70 a partir de un diagnóstico negativo del mundo y su cultura —lleno de «errores y males provenientes de la permanente seducción del pecado»— como «un intento de ensayar la verdad». El Sodalicio tenía la pretensión de ser «una santa milicia, en los tiempos en que vivimos, que atraiga a los hombres a Cristo, por intermedio de nuestra Santísima Madre, y por medio de ellos ordenar todo el universo hacia Él». Así está indicado en el Folleto Azul “Sodalitium Christianae Vitae”, uno de los documentos fundacionales de la institución.

Posteriormente se especificaría que el trabajo apostólico de los sodálites estaba dirigido principalmente hacia los jóvenes, para con el paso de los años —a partir de década de los ‘80— ir añadiendo paulatinamente a su ideario las otras áreas en las realizan su labor proselitista… ejem, evangelizadora: cultura, pobres y familia.

Sabemos que han sido efectivos con los jóvenes que han logrado reclutar, arruinando la vida de cientos de ellos. Asimismo, también son evidentes las consecuencias sobre numerosas familias, donde los lazos familiares se han visto resentidos debido al compromiso fanático —“radical” en lenguaje sodálite— de algún familiar con los ideales de la institución. Y su labor con los pobres —que es preferentemente de corte asistencial y paternalista— parece estar más al servicio de un proselitismo cristiano espiritualista que en función de una auténtica promoción humana de los más necesitados, considerándolos como verdaderos protagonistas de su desarrollo social.

El Sodalicio afirma estar comprometido con la «evangelización de la cultura» y se jacta de tener entre sus miembros a «intelectuales, historiadores, escritores, literatos, pintores, escultores, músicos, así como profesionales en diversas áreas» (verhttp://sodalicio.org/ evangelizacion-de-la-cultura/) . La mayoría de ellos, además de desconocidos e irrelevantes, no sobrepasan la mediocridad. Y no puede ser de otra manera, debido al concepto de cultura que se ha manejado en el Sodalicio y que tiene su fuente en el mismo Luis Fernando Figari, el cual cimentó durante mucho tiempo entre sus seguidores la falsa reputación de ser «uno de los principales pensadores católicos de América Latina» (ver https://en.wikipedia.org/wiki/ Luis_Fernando_Figari).

En el Sodalicio se asumió muy pronto el término “cultura de muerte” que acuñó el Papa Juan Pablo II para descalificar de manera general la cultura occidental moderna, sobre todo cuando sus manifestaciones no están inspiradas por la fe cristiana. Bajo este criterio, una valoración objetiva de las expresiones culturales del mundo moderno se hace casi imposible. Y eso es lo que ha ocurrido en el Sodalicio. Los miembros de la institución no comprenden el mundo en el que viven, pues interpretan la cultura sobre la base de los binomios de pecado-gracia y muerte-vida, juzgándola según criterios éticos y relegando a un segundo plano los criterios estéticos. Además, su consigna de “estar en el mundo sin ser del mundo” los convierte prácticamente en extraterrestres llegados a un planeta incógnito.

Es así que la única cultura válida para los sodálites es la que se inspira en la fe cristiana. Y ni siquiera eso, pues los contenidos tienen que ser afines a la ideología conservadora y fundamentalista que les ha legado Figari. Por ejemplo, los sodálites “intelectuales” conocen relativamente bien la obra de escritores católicos como Léon Bloy, Charles Péguy, Paul Claudel, Georges Bernanos y Gilbert Keith Chesterton. Pero no suelen prestarle atención a los libros de autores más ambiguos, pero también católicos, como Kahlil Gibran, François Mauriac, Julien Green, Graham Greene o Heinrich Böll. Los escritores ajenos al catolicismo —salvo aquellos cuyos libros estaban incluidos en una lista de lecturas obligatorias que había sido autorizada por Figari, como Antoine de Saint-Exupéry, Hermann Hesse, Aldous Huxley y varios narradores de ciencia-ficción— eran considerados autores mundanos y sus obras tratadas como si fueran mierda, es decir, algo que no debía ponerse debajo de las narices de uno para dedicarle el placer de la lectura. «¿Qué haces leyendo esa mierda?», fue una pregunta que escuché varias veces en comunidad cuando el superior descubría que estaba leyendo algún libro de Ernesto Sabato, Julio Cortázar o Gabriel García Márquez.

Por otra parte, en el área musical los sodálites sólo cultivan música religiosa —a veces imitando melodías folklóricas—, o a lo más música antigua de los períodos barroco y clásico. Todo el desarrollo musical a partir del romanticismo en adelante les parece incompatible con la sobriedad de sentimientos que propugna la disciplina sodálite. Durante gran parte de los once años que viví en comunidades sodálites estaba prohibido escuchar esa música. Ni qué decir, casi toda la música popular contemporánea carece de interés para ellos o es simplemente ignorada. Un sodálite nunca reconocerá el aporte a la cultura musical de los Beatles, Led Zeppelin, Queen o Pink Floyd, por mencionar algunos ejemplos.

En lo referente al cine, la mayoría de los sodálites no tienen conocimientos más allá de lo que ofrece Hollywood comercialmente. La aversión hacia el cine clásico y el cine de autor que tenían Figari y Germán Doig —con la excepción de dos películas de genero religioso: Los diez mandamientos (Cecil B. DeMille, 1956) y Ben-Hur (William Wyler, 1959)— todavía influye en las preferencias cinematográficas de la mayoría de los sodálites, así como su devoción por Star Wars y otras películas de ciencia-ficción.

En general, en el Sodalicio se valoraban determinadas películas por su “mensaje”, aún cuando su puesta en escena fuera mediocre. No debe extrañar, pues, que muchos sodalites consideren ese pastiche ecléctico de espectacularidad sanguinolenta que esLa Pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004) como una de las mejores películas de la historia. He de admitir que El Padrino (1972), obra maestra Francis Ford Coppola, gozaba de bastante popularidad en las comunidades sodálites, aunque creo que más por la representación de los códigos de lealtad y silencio que manejaba la mafia italiana antes que por sus méritos artísticos propiamente dichos. Pero en general, el moralismo y la inopia campeaban a sus anchas cuando se trataba de evaluar una película. Que a un sodálite le hablen del cine de Orson Welles, Buñuel, Fellini, Pasolini, Bertolucci, Woody Allen, Terrence Malick, David Lynch o Lars von Trier es como que le hablen en chino.

Y si nos vamos a otras áreas de la cultura, se podrá constatar que la aproximación sodálite al respecto es de un nivel paupérrimo, tal como se ve reflejado en la anodina web del Centro de Estudios Católicos (http://cecglob.com), entidad gestionada por sodálites que dice haber nacido en Lima en el año 1969, haciendo referencia a los círculos de estudios que inició Figari junto con otros en esa época.

En el Sodalicio todo libro que se lee o toda película que se ve requiere de la autorización de un superior. La única manera de cultivar una auténtica cultura es haciéndolo en secreto, como lo hice yo leyendo literatura latinoamericana sin avisar y viendo —a escondidas o escapándome al cine— algunas obras maestras del Séptimo Arte comoLadrones de bicicletas (Vittorio de Sica, 1948), Érase una vez en América (Sergio Leone, 1984), Terciopelo azul (David Lynch, 1986) y varias películas de Woody Allen.

En fin, la pretensión de los sodálites de evangelizar la cultura —al igual que todas sus demás pretensiones evangelizadoras— es sólo una ilusión, pues desde el momento en que siguen interpretando el mundo de acuerdo a la ideología que Figari evacuó en sus mentes, continúan haciendo gala de una ignorancia supina sin parangón. Y para colmo, se atreven a calificar de “raros” o “locos” a quienes no comparten su misma aproximación. «Dejadlos; son ciegos guías de ciegos» (Mateo 15,14).

Proyecto de ley sobre laicidad del Estado propone cambiar cuatro artículos de la Constitución


miércoles, 17 de agosto de 2016

Cipriani pierde el control de la PUCP




lunes, 15 de agosto de 2016

Conferencia Advocacy y defensa de personas víctimas de abuso sexual en Suiza


La Facultad de Ciencias Sociales
EAP de Trabajo Social
Red Peruana de Maestrías de Infancia 

Universidad Nacional Mayor de San Marcos
 
Estado Laico Perú
y SNAP PERÚ

INVITAN 


a la Conferencia 

ADVOCACY Y DEFENSA 
DE LAS PERSONAS VÍCTIMAS 
DE ABUSO SEXUAL EN SUIZA

 
Ponente: 

Dr. Jean-Marie Fürbringer

Integrante Fundador de SAPEC Suiza Groupe SAPEC.
Presidente de la Asociación Faire le pas Parler de Abus Sexuel  ESPAS

Día: Jueves 18 de Agosto del 2016 
en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales UNMSM
1er. Piso 
Hora: 7 PM
Lima - Perú

Ingreso Libre

Imágenes integradas 3

Segundo round - Jason Day




Sábado, 13 de Agosto de 2016 | 07:30 am
http://larepublica.pe/impresa/la-contra/793798-segundo-round

Segundo round
La Contra

Escribe:

Jason Day
(@MrJasonDay)

Creí, lo juro, que algo cambiaría; pensé que los golpes les habrían sacudido por dentro. Asumí –tan ingenuo– que la luz de la opinión pública sería suficiente para obligarles a dejar de actuar en las sombras, que, quizás aquello, algún pudor les habría despertado y que de la vergüenza decidirían poner fin, de una vez por todas, a los abusos (y ni hablo de desarrollar valores como el respeto, la solidaridad, la piedad o la compasión porque de sobra sé que son valores demasiado cristianos para ellos).

Pero los sodálites y sus cómplices, como gárgolas, se mantuvieron intactos, inamovibles, estáticos, aferrados al lugar mismo en que se encontraban cuando la verdad salió a la luz, cuando las tuberías acabaron por reventarles en el corazón mismo de la pútrida institución: cuando se denunciaron, uno tras otro, los graves crímenes con los que cargan varios de los que hoy, desenmascarados y todo (y sin temor alguno), siguen ejerciendo abuso sobre sus víctimas.

La última columna de Pedro Salinas y algunos tuits y mensajes de los valientes sobrevivientes José Enrique Escardó y Óscar Osterling constatan que es momento de volver con toda la fuerza posible contra los maleantes de negro (gente vil, frívola, que se camufla bien entre la gente de fe y que engaña a feligreses, padres de familia y generosos donantes por igual con su discurso de bondad y servicio) pues estarían intentando chantajear y extorsionar a José Enrique y Óscar por sus demandas penales contra Figari. A ellos sí se les cree. A los sodálites, en cambio, ni lo que comen.

miércoles, 3 de agosto de 2016

RPP y el Sodalicio en Roma

Fotografía del miércoles 27 de julio del 2016 en Roma, publicada en el muro de Facebook de Úrsula Delgado, con su esposo Carlos Bisso, compartiendo con Ignacio Blanco (el sodálite que vive con Figari desde hace 24 años). Luis Fernando Figari, a pesar de la anunciada mudanza, aparentemente sigue viviendo en la misma casa de Roma.


Han perdido la decencia... ha ganado la igualdad: Estado Laico kaput

Las diversas confesiones religiosas que propugnan
el proyecto de ley de igualdad religiosa aprobado ayer
en el Congreso han perdido la dignidad y la decencia
y se declaran enemigos de un Estado Laico para el Perú


A los interesados en un Estado Laico:

http://www.facebook.com/group.php?gid=115280842118

Pretendíamos que el Estado Laico promoviese la separación irrestricta de iglesias y Estado, que fuese un modo civilizado de convivencia entre los creyentes de diversos credos entre sí y entre los creyentes y no-creyentes. Pensábamos que el pretendido Estado Laico iba a ser la culminacion de un esfuerzo ético por la neutralidad, el respeto y la tolerancia mutua.

Sin embargo es evidente que el totalitarismo de las sectas religiosas se está imponiendo arteramente sobre el anhelo de construir un Estado racional, moderno y democrático para todos. El Estado que vendrá ahora será un Estado donde el avasallamiento de la libertad de conciencia mediante la persuasión coercitiva en la educación pública estará validado por el concepto torcido de "libertad religiosa". La "libertad religiosa", como dijo un visionario, es la libertad de los ignorantes, es la necesidad de mantenerse en el oscurantismo disfrazando la ignorancia cual si fuese un "derecho humano".

Estamos al filo de permitir que nuestra patria se convierta en el paraíso de las sectas donde cualquier grupo religioso, ahora con condición de ente jurídico público, tenga la prerrogativa de usufructuar de nuestos impuestos y del patrimonio nacional, para el enriquecimiento particular de sus líderes.

Ahora quieren que veamos impasibles cómo se estabecen concordatos ya no solamente con la iglesia católica sino con cuanto grupete oscurantista y medieval quiera succionar de la mamadera del Estado Peruano. A diferencia del costoso avance de la laicidad logrado en varios países de la comunidad europea en el Perú vamos caminando raudamente al medioevo mediante el financiamiento y la subvención de las irracionalidades que promueve este proyecto de ley.

Ahora quieren que los bienes mal obtenidos sean "inembargables". En otras palabras, quieren la impunidad cuando sean acusados por cualquier delito que pudiesen cometer. La bancarrota de la iglesia católica estadounidense por los cargos de pederastia clerical no hubiese sido posible si sus bienes hubiesen sido declarados previamente "inembargables".

Ahora ya tampoco quieren pagar impuestos a la renta, alcabala, predial ni propiedad vehicular. Ahora ya no quieren bailar con su propio pañuelo. Ahora también quieren ser las sanguijuelas religiosas del Estado Peruano. Bonito ejemplo el de la iglesia católica.

Está en nuestras manos el elevar nuestra enérgica protesta y utilizar todos los foros de discusión posibles para lograr una conciencia corporativa e intentar evitar un retroceso monumental de nuestra sociedad a estadíos primitivos de religiosidad, irracionalidad y fundamentalismo.

Héctor Guillén Tamayo
03.07.09