AIS - Cono Sur

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Argentina - Chile - Perú

por Herbert Mujica Rojas

14-2-2002


Hay sectas cuyo accionar provoca un profundo daño en la sociedad, lo cual aún no ha sido materia del estudio imprescindible de quienes se jactan de “analistas” y “exégetas” de la realidad social. Por el flagrante desconocimiento del problema sectario en el Perú tenemos la obligación de promover el abordaje de esta problemática entre los periodistas, sociólogos, antropólogos, médicos, psiquiatras, psicólogos, abogados y demás profesionales involucrados y comprometidos con el desarrollo democrático del país y dispuestos a condenar cualquier acto que viole los derechos humanos de toda persona y, en especial, su derecho a la libertad de consciencia.

Este trabajo, producto de múltiples horas de trabajo en Lima, Arequipa y otras partes del país y Latinoamérica pretende cumplir un papel pedagógico al denunciar al Sodalitium Christianae Vitae, grupo fascista por convicción y temperamento, y su cancerosa acción al interior de la sociedad peruana. Puédese discrepar de él, de pronto suscita opiniones violentamente contrarias, pero lo que sí va a ser imposible es ignorarlo.

Pocos meses atrás en El totalitarismo católico en el Perú, tesis que en su edición príncipe incluyó menciones a las baladronadas que acostumbra impulsar el Sodalitium, denunciamos cómo, a partir del Concordato, vínculo internacional no sancionado por ningún Congreso, la Iglesia Católica vive a expensas del no pago de tributos y además de los miles de dólares que sus principales funcionarios se embolsican cada mes, sin trabajar, sin merecerlo y en una constante expoliación del pueblo peruano, que no tiene cuando terminar porque se hace en nombre de una “fe” tradicional y que en realidad ha constituido la continuación de un robo que ya supera los 500 años de permanencia insolente en el país. Este mismo Concordato es el que, amparando a la Iglesia Católica, favorece legalmente el expansionismo sodálite y es el que utiliza esta secta para proteger sus inversiones.

Lea pues, amigo lector, estas procelosas páginas con ojos críticos, compulse fuentes, acuda a testimonios, revise materiales, proponga una refutación científica, orgánica. A una idea se la combate con otra. Al sectarismo difundido por el Sodalitium le denunciamos en la comisión de múltiples actividades que son fácilmente comprobables en diarios y publicaciones. A las sectas hay que enfrentarlas con decisión y valentía indómitas. El fanático sabe que cuando tiene a adversarios de ese jaez sólo tiene una opción: luchar o morir. Y puedo anunciar, sin jactancia, pero premunido de la verdad verdadera, que habemos muchos dispuestos a erradicar la presencia de estos disociadores y su prédica retrógrada, exaltadora de principios antidemocráticos y profundamente racistas.

05-abril-2016

26.10.15

AméricaTV, Cuarto Poder: Sodalicio, surgen más denuncias de ex-integrantes por abuso sexual (vídeos)



- Vídeo 1: minuto 13:48 aprox. aparece el Dr. Héctor Guillén Tamayo, miembro fundador de AIS-Cono Sur:
http://www.americatv.com.pe/cuarto-poder/reportaje/sodalicio-surgen-mas-denuncias-exintegrantes-abuso-sexual-noticia-35095?ref=ivmv

- Vídeo 2:
http://www.americatv.com.pe/cuarto-poder/reportaje/sodalicio-surgen-mas-denuncias-exintegrantes-abuso-sexual-noticia-35095

¿Cuál es el destino judicial y eclesiástico de estas denuncias y del mismo Luis Fernando Figari, hoy de retiro espiritual en Roma?
Nuevos testimonios de ex miembros del Sodalicio de Vida Cristiana confirman los abusos y daños irreparables que sufrieron jóvenes por parte del fundador y líder de esta congregación, Luis Fernando Figari Rodrigo, así como de otros líderes espirituales de esa organización.
“En el año 1991 previamente a ingresar a la comunidad, Luis Fernando Figari se aparece una madrugada y nos dice quítense la ropa y quédense en calzoncillos y recuerdo a alguien filmándonos, como en este momento”, reveló a Cuarto Poder el exsodalite Oscar Osterling.
Una cadena de abusos psicológicos, físicos y hasta sexuales que se inician con técnicas de manipulación en la que un adolescente pierde su identidad, el derecho a tener ideas propias, reprimir su sexualidad y practicar la obediencia absoluta hacia su líder en nombre de Dios.
Oscar Osterling formó parte del Sodalicio durante dos décadas. Entregó los mejores años de su vida al servicio de esa congregación católica ultraconservadora.
Pero el 2011 decidió salirse de ella cansado de los maltratos psicológicos a los que fue sometido en los últimos cuatros años. El Sodalicio lo castigó y lo envío a Colombia contra su voluntad, por una falta que ellos consideraron muy grave: haberse enamorado de una chica.
“No llego a nada sencillamente había una amistad. A mí me marcó muchísimo. Fue un abuso de autoridad, querían que a través de los test proyectivos apareciera algo. Ellos me decían tú vas a hacer los que diga Luis Fernando”, indicó.
Años después, Osterling denunció estos hechos ante el Tribunal Eclesiástico y se entrevistó con su presidente, el sacerdote Víctor Huapaya.
“Fui a hablar con el padre Huapaya y me dice que no han avanzado nada. Yo ya envíe las denuncias a Roma hace tiempo y me dice que cree que hay alguien en Roma del Sodalicio atajando las denuncias, se refería al Procurador”, recordó.
También denunció prácticas ilegales del Sodalicio, como la vulneración del secreto de sus comunicaciones. En el libro de Pedro Salinas también se hace referencia a la intervención de la correspondencia de los que vivían en comunidad.
Pero de acuerdo a los testimonios brindados por exsodálites, Luis Fernando Figari no sería el único que habría practicado la pederastia al interior de esa organización.
El ya fallecido German Doig, el llamado vicario del Sodalicio y quien fuera en su momento el número dos de esa comunidad, también fue acusado de violación por tres de sus víctimas y esto provocó que su trámite de beatificación iniciado en Roma se paralice.
También otros dos sodálites consagrados muy allegados a Luis Fernando Figari fueron acusados por el mismo delito: violación. Daniel Beltrán Murguía Ward y Jeffrey Daniels.

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Fin de la Portada

domingo, 25 de marzo de 2012

La pederestia que el papa no quiere ver

LA PEDERASTIA QUE EL PAPA NO QUIERE VER
Por: Sanjuana Martínez - marzo 24 de 2012 - 0:05
INVESTIGACIONES, Investigaciones especiales - 27 comentarios

“Me falta un testículo, por eso tengo la tentación de tocar niños”,
dijo como excusa el sacerdote José Luis de María y Campos López de la
Diócesis de Guanajuato, a María, madre de un niño a quien violó varias
veces bajo el argumento de que era “el elegido por Dios” y con la
protección continuada del obispo José Guadalupe Martín Rábago.
En Guanajuato, tierra yunquista, las víctimas de pederastia clerical
forman parte de manera silenciosa de la visita del Papa Benedicto XVI
quien se ha negado a recibirlas durante su estancia del 23 al 26 de
marzo.

En otros países que ha visitado, Joseph Ratzinger se entrevistó con
víctimas de abuso sexual de sacerdotes; en cambio, en México la Santa
Sede rechazó de manera frontal y despreció la posibilidad de un
encuentro.

Las víctimas existen, aunque el Vaticano no quiera verlas, ni
escucharlas. Sus testimonios son fiel reflejo del cisma que ha
provocado los crímenes sexuales del clero en la Iglesia. Y también de
la política de silencio y desprestigio impulsada por la jerarquía
católica mexicana contra quienes tienen el valor de denunciar a los
agresores sexuales con sotana.



GUANAJUATO Y LA PEDERASTIA

“No digas nada de lo que te hago, porque le puede pasar algo a tu mamá
o a tu abuelita. No digas nada, porque le va a pasar algo a tu
hermanita”, amenazó el padre José Luis de María y Campos López al niño
de 10 años, acólito de la cuasiparroquia María Auxiliadora, ubicada en
la calle Costas del Océano Pacífico número 401, en la colonia Santa
María de los Cementos, al sur de la ciudad de León.

La hermanita del niño padece una discapacidad. Su madre que vende
muebles por las calles es el sostén de la familia. El sacerdote había
ido buscando acólitos casa por casa en esa colonia marginada hasta que
logró reunir un grupo de 24 niños a quienes se llevaba a su casa para
darles clases: “Íbamos entrando a la colonia, cuando escuché que dos
señoras comentar que un niño había dicho que el padre les andaba
bajando “los chones” a los monaguillos y que quién sabe qué más les
estaba haciendo. Me preocupe… cuando llegué a casa cuestioné a mi
hijo… hasta que aceptó lo que había pasado”.

Añade: “Me dijo que fueron varias veces. La última, el sacerdote le
había quitado toda su ropa y él comenzó a llorar pero el padre le
pidió que no llorara, le dijo que lo que le hacía no era malo, que era
parte, pues, de consagrarse ante Dios…. Le decía que era el elegido
por Dios y le repetía: ‘lo que te hago no es pecado. Te lo aseguro’”;
luego, el padre de María y Campos López le daba la comunión.

María fue a reclamarle al sacerdote, pero este le dio sólo excusas de
los abusos diciendo que tenía un “defecto físico”, concretamente que
le faltaba un testículo y por eso “tocaba niños”. Le ofreció dinero
intentando comprar su silencio, pero no aceptó. Luego lo fue a
denunciar con el obispo de León, José Martín Rábago, ex presidente de
la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), quien se negó a
recibirla durante cuatro días, hasta que finalmente accedió y le dijo:
“El sacerdote me dice que sólo “tocó” a su hijo. Es mejor que guarde
silencio sobre este asunto, de lo contrario sería perjudicada porque
la foto de su hijo saldría en los periódicos”. Después le ofreció
dinero. Ella le contestó: “Yo lo que quiero es que este señor no siga
siendo sacerdote. ¿Usted qué cree? ¿Qué yo ando vendiendo a mi hijo?
El obispo tapó al sacerdote y lo justificó desde el principio”.

Comprobó que la jerarquía católica mexicana mantiene una política de
silencio en torno a los abusos sexuales del clero. Y buscó justicia.



EL MEJOR ABOGADO

El obispo José Guadalupe Martín Rábago, principal anfitrión del Papa
Benedicto XVI en Guanajuato, es un conocido protector de sacerdotes
pederastas. Los casos han sido documentados y denunciados ante la
justicia, el Tribunal Eclesiástico y las organizaciones de apoyo a las
víctimas de abusos sexuales de sacerdotes.

El testimonio de María y su hijo fue fundamental para llevar ante la
justicia al sacerdote de María y Campos López en 2006. La jueza
Séptimo de lo Penal, Nora Patricia Neri, lo sentenció a seis años de
cárcel por los delitos de corrupción de menores y “abuso erótico
sexual” contra tres monaguillos de entre 10 y 14 años. En realidad las
víctimas fueron más, pero prefirieron no denunciarlo.

El cura pederasta recibió todo el apoyo del obispo Martín Rábago. Ante
las denuncias de abuso sexual escapó y fue escondido en una casa de
Guadalajara, Jalisco. La policía lo localizó y lo detuvo el 26 de
marzo de 2005. Luego intentó ampararlo para que saliera libre, cosa
que no se le permitió. Después destinó a costosos abogados para llevar
su defensa. Dos de sus letrados, José María Toledo e Ismael Ahedo,
exigieron un careo de los niños con su agresor, algo que
lamentablemente permite la legislación mexicana, pese a vulnerar todos
lo tratados internacionales de protección a menores. La experiencia
lastimó aún más a las víctimas.

Sin embargo, la juez Neri dictó una sentencia sin precedentes en
México. Condenó al cura a seis años de cárcel y a pagar 25 mil pesos
para costear los tratamientos psicológicos de sus víctimas. El obispo
Martín Rábago reaccionó inmediatamente señalando que los niños habían
mentido: “… las declaraciones de quienes se dicen víctimas del delito,
se encuentran plagadas de dudas, reticencias, son obscuras y lo que es
más resultan falsas”.

El obispo continuó protegiendo al cura pederasta durante su
internamiento en el penal de León, Guanajuato. El vocero del obispado,
el sacerdote Jorge Raúl Villegas Chávez, encargado ahora de la
asistencia en la visita del Papa Benedicto XVI, sostuvo siempre que el
sacerdote era inocente y acuso y denostó a las víctimas, algo común
entre la jerarquía católica mexicana: “Tienen intereses económicos y
un interés de venganza”.

La defensa del obispo Martín Rábago no terminó allí. La Arquidiócesis
de Guanajuato logró que el cura fuera “preliberado” por “buena
conducta” y por alcanzar un “adecuado grado de readaptación social”.
Solo purgó cuatro años y siete meses de cárcel. A pesar de los graves
delitos por los que estuvo preso, nunca fue retirado del ministerio
sacerdotal.

Al contrario, el cura fue recibido con bombo y platillo. Se le ofreció
una misa en la parroquia Las Crucitas con más de 200 personas y el
padre Raúl Villegas Chávez anunció: “Él puede volver al sacerdocio
cuando lo decida. El delito que cometió y la pena que recibió no hacen
que merezca o no lo hace capaz de recibir la ex comunión, si él
quisiera, puede continuar su ministerio, el derecho no le prohíbe para
nada ejercer su ministerio. Él es sacerdote y aún el peor de los
pecadores merece la indulgencia, el perdón, Jesús mismo perdona a
Judas, nosotros no somos jueces, es Dios el que debe juzgar, y al
contrario, estamos para dar salvación como iglesia católica”.

Efectivamente. Protegido, arropado y apoyado por la Arquidiócesis de
Guanajuato, el cura pederasta José Luis de María y Campos sentenciado
por violar a niños sigue ejerciendo el sacerdocio en el estado de
Guanajuato, cuna de la visita del Papa Benedicto XVI. El obispo
desobedece incluso las propias instrucciones del pontífice.

Fue Joseph Ratzinger quien endureció en julio de 2010 las reglas
contra la pederastia de los sacerdotes, un documento enmarcado en el
Derecho Canónico que incluye la ampliación hasta 20 años del tiempo de
prescripción de los delitos contra menores de edad, el uso de
pornografía infantil como delito grave y la orden a los obispos de no
encubrir a los agresores sexuales con sotana.



PASTORES DEVORADORES

¿Cuántos curas pederastas hay en México? Es difícil saberlo porque la
jerarquía católica se niega a abrir sus archivos secretos que
determinarían el paradero de cada agresor sexual y el camino que han
seguido en el permanente cambio de parroquias, estados y países, que
sus superiores ordenan para evadir la acción de la justicia y la
reparación del daño ocasionado a las víctimas.

“Lo que sí sabemos es que hay miles de víctimas”, dice Joaquín Aguilar
Méndez director de la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales de
Sacerdotes México, a quien le fue negada la posibilidad de
entrevistarse con Benedicto XVI durante su estancia en Guanajuato.

Las víctimas agrupadas en esta asociación hicieron todo el
procedimiento de petición de audiencia, pero nunca les dieron
respuesta: “Lo hicieron público diciendo que no nos atendería, antes
de contestarnos. Es la típica actitud de silencio del Vaticano,
principalmente para dejar pasar los crímenes de Marcial Maciel en
México. Como si el hecho de no recibir a las víctimas significará que
no pasa nada. Es como si quisieran hacer el “borrón y cuenta nueva”.

Gracias a los archivos abiertos en Estados Unidos por orden judicial
se ha podido comprobar –de acuerdo con estadísticas de esa asociación–
la presencia de 65 curas pederastas que fueron trasladados a México.
Todos ellos fueron encubiertos y trasladados por sus superiores u
obispos de Estados Unidos luego de que las víctimas presentaran las
denuncias.

Actualmente tienen más de 130 casos de abusos sexuales de sacerdotes:
“Siguen llegando casos, hay muchos”. En el directorio eclesiástico de
2009 pudieron localizar a 16 curas en activo con denuncias
interpuestas en Estados Unidos. Los curas pederastas, provenientes de
diferentes países, fueron colocados por la jerarquía católica
mexicana, para ejercer su ministerio, en las Arquidiócesis de
Guadalajara, San Luis Potosí, Xalapa, Tlalnepantla, Yucatán, México,
Querétaro y Tijuana, así como en las diócesis de Colima,
Aguascalientes, Ciudad Guzmán, Ciudad Obregón, Cuernavaca y Culiacán,
entre otras.

Ante la visita del Papa y la negativa de recibir a las víctimas de
abuso sexual de sacerdotes, el vocero de la Arquidiócesis de México,
Hugo Valdemar, minimizó los hechos: “En México tenemos un caso
clamoroso, por desgracia, que fue el padre Maciel y algún otro abuso
aislado, pero no es una situación gravísima; no se puede comparar a
países como Estados Unidos o Inglaterra, donde el Papa ha recibido a
víctimas. Aquí no es un gran problema, afortunadamente, como ha
sucedido en otros países”.

México se ha convertido en un refugio para los curas pederastas debido
a la impunidad que existe y a que policía, ministerios públicos,
jueces y el propio Estado funcionan como tapaderas de los crímenes
sexuales del clero, dice Aguilar Méndez de 31 años: “Se niegan a
aceptar el problema. Creen que con la política del silencio se acabará
la pederastia. Es una vergüenza que ni siquiera quieran hablar o pedir
perdón”.

El agresor de Joaquín, es el cura pederasta Nicolás Aguilar quien
lleva más de 30 años de carrera delictiva violando niños, protegido
por el cardenal Norberto Rivera y las autoridades judiciales de
México. Su extradición fue solicitada por el fiscal de Los Ángeles,
William Hodgman por abusar de 28 niños en aquella ciudad. México nunca
lo entregó.

En México violó a más de 60 niños de la Sierra Negra en Puebla. Las
denuncias judiciales en su contra empezaron a llegar a los juzgados
desde 1995. Fue aprehendido hace 11 años, pero solo estuvo 60 minutos
en la cárcel gracias a la defensa del Arzobispado de Tehuacán.

El padre Nicolás Aguilar Rivera, un auténtico depredador sexual con
sotana, continuó violando niños al ser reubicado en otras parroquias
por su superiores. Las denuncias seguían llegando, pero en febrero de
2003 le fue otorgado el amparo federal 1389/2002: “Se deja sin efecto
la resolución del año 2000 dictada por esta sala y se confirma en
todos sus términos el auto de libertad por falta de méritos… en la
comisión del delito de ‘corrupción de menores’”. La protección de las
autoridades federales y de Puebla fue absoluta, a tal grado que el
juez Guillermo Ramírez Rodríguez “desapareció” el expediente del cura
pederasta con la ficha 491701.

El cura seguía oficiando misa y seguía siendo colocado por sus
superiores a cargo de los monaguillos. La estela de dolor que dejo es
aún interminable. En 1994 fue reubicado en la iglesia del Perpetuo
Socorro en la colonia Torreblanca, ubicada en la calle Lago Ayarza
número 35 y luego lo cambiaron a la iglesia de San Antonio de las
Huertas ubicada en la calzada México-Tacuba número 70 en el Distrito
Federal donde violó a Joaquín Aguilar cuando tenía 13 años y era
monaguillo: “Estaba en la misa pero sentí ganas de ir al baño y baje
del altar por la puerta trasera y cruce un pasillo. Era necesario
pasar por su recámara, que estaba al lado de la sacristía. En ese
momento me llamó para preguntarme si quería nuevos casetes de música.
Fue allí donde aprovechó para agarrarme del cuello violentamente. Me
bajó los pants, sacó su pene erecto, me tumbó en la cama y me violó.
Sentí tanto dolor. Salí corriendo y alcancé a escuchar cómo me
amenazaba: “Si dices algo, les pasará lo mismo a tus hermanitos”.
Nunca más regresé a la iglesia. Recuerdo que mientras me violaba
escuchaba al otro padre rezar el Padre Nuestro”.

Han pasado 18 años de aquel hecho terrible que le cambió la vida para
siempre, pero la valentía y la entereza ayudaron a Joaquín a salir
adelante. Estudió Derecho para ayudar a otras víctimas de abusos
sexuales de sacerdotes y desde la organización que dirige brinda apoyo
a quienes han sido agredidos por el clero.

Encontró la justicia en Estados Unidos donde ha interpuesto cuatro
denuncias contra el cura pederasta Nicolás Aguilar y contra su
protector el cardenal Norberto Rivera, un caso que todavía sigue en
los tribunales estadounidenses. Y recibió una compensación económica.
En México no encontró ni justicia ni reparación. Su agresor sigue
libre, protegido por las autoridades y la jerarquía católica.

Se muestra triste, porque a pesar de toda su lucha, el Papa Benedicto
XVI se negó a recibirlo: “Pareciera que hay categoría en las víctimas.
Mientras las víctimas europeas y estadounidenses si han sido
atendidas, las mexicanas no. Allá las autoridades presionó a la
Iglesia para abrir sus archivos y compensar a las víctimas. Aquí
obviamente la autoridad es cómplice de la institución”.

En México, la jerarquía católica siempre ha minimizado la pederastia
clerical. No ha reconocido ningún caso, porque en ese momento tendría
que empezar compensaciones económicas como en Estados Unidos donde la
Iglesia católica ha pagado más de 2 mil millones de dólares a las
miles de víctimas de abuso sexual de sacerdotes.

El obispo Marcelino Hernández dijo en su momento que los curas
mexicanos no abusaban de niños, sólo los “manoseaban”: “En 20 años,
algunos sacerdotes han tenido que pisar la cárcel por algún manoseo,
que es lo que desgraciadamente ha habido, no casos mayores. Somos
guadalupanos, y la Virgen María nos cuida de que no hagamos cosas así
de graves”.

Joaquín se indigna: “Es una desfachatez viniendo de un obispo. Es no
tener vergüenza. No quieren recibirnos, no quieren tocar el tema. Aquí
tienen que hacerlo. Es la tierra de Marcial Maciel. Por tanto, el Papa
es cómplice y encubridor de curas pederastas”.

En México la Iglesia tiene tres “clínicas” para “curar” la pederastia
de sus curas. La Casa de la Arquidiócesis de México está dirigida
precisamente por Marcelino Hernández Rodríguez, quien desde hace 25
años se dedica a la atención de “conductas impropias”; la “Casa
Alberione” ubicada en Tlaquepaque, Jalisco, y dirigida por el cardenal
Juan Sandoval Iñiguez, la “Casa Rougier” ubicada en el kilómetro 31 de
la carretera México-Pachuca, Hacienda Ojo de Agua, Estado de México y
con domicilio fiscal en Moneda 85-A, Tlalpan.

La política de protección a los curas pederastas en México por parte
de la jerarquía católica mexicana es tanta que ahora quieren hacer
“invisibles” a las víctimas. Por eso, cuando Joaquín se enteró de que
el Papa visitaría Guanajuato, sintió una esperanza, era el momento de
demostrar que Ratzinger aplica en la práctica lo que proclama por el
mundo con respecto a las víctimas de abuso sexual de sacerdotes:
“Ahora es una decepción. Nos hicieron a un lado totalmente. Nos
ignoraron.”

Y va más allá, afirma que en México no hay sacerdotes pederastas en la
cárcel y si los hay, la Iglesia los defiende para liberarlos: “No hay
sacerdotes en la cárcel, aquello que se logra encarcelar salen. Es
parte de la misma política. Las autoridades eclesiásticas presionan a
las autoridades civiles para que no se ejercite acción penal contra
ellos. Son delincuentes, no son pecadores solamente, son delincuentes.
Es parte de una política de silencio y protección que el Vaticano
llevó durante años y en México no ha cambiado”.

Y dice: “Si tuviera al Papa enfrente le explicaría la situación de las
víctimas en México. Y que se hiciera lo mismo que en Europa, donde van
a entregar los archivos y a los sacerdotes agresores. Ojalá lo
hicieran aquí, pero las víctimas de México no le importamos a
Benedicto XVI. A pesar de eso, voy a seguir luchando contra viento y
marea. No nos dejamos vencer”.



MACIEL, EL INVISIBLE

En la visita del Papa Benedicto XVI el gran ausente será la figura
omnipresente del pederasta por antonomasia de la Iglesia católica, el
sacerdote mexicano Marcial Maciel. El Vaticano se negó igualmente a
que Ratzinger recibiera a sus víctimas.

En la misma línea, la jerarquía católica encabezada en este caso por
el presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, Carlos Aguiar
Retes, pretende desaparecer a las víctimas con el silencio cómplice.
Peor aún, señalando que no conocen a las personas que fueron abusadas
por Maciel y por tanto no fue posible organizar un encuentro con el
Papa. “No, porque nosotros no podemos asumir el liderazgo de algo que
no conocemos, mientras las víctimas no aparecen, no se conocen sus
rostros, no sabemos quiénes son, cómo lo podríamos hacer. Son visibles
para los medios. Una cosa es lo que puede parecer en una
circunstancia, pero no son visibles en el sentido de una relación que
se haya establecido”, dijo desde León, Guanajuato.



Aguiar Retes falta a la verdad, y para demostrarlo una de las víctimas
de Marcial Maciel, Juan José Vaca, ofreció el correo electrónico que
le envío al nuncio apostólico Christophe Pierre por Internet y a
través de una persona directamente en su oficina:

“Mi nombre es Juan José Vaca, nacido en México hace 75 años y
ciudadano estadounidense desde 1984. Vivo en Long Island, New York, y
soy profesor de psicología y sociología en la universidad privada
Mercy College. Fui Legionario de Cristo (1947-1976) y sacerdote
incardinado a la diócesis de Rockville Centre, N.Y. hasta 1988. Recibí
indulto de secularización en 1992 y fui una de las más significativas
víctimas de abuso sexual por parte de Marcial Maciel, durante casi
doce años (1950-1962).

“El favor especial que deseo solicitar a usted es el siguiente: Dado
que el Papa ha efectuado reuniones con víctimas de abusos sexuales,
perpetrados por clérigos católicos, en cada uno de los países que ha
venido visitando, estimo que esta visita papal a México sería una
extraordinaria oportunidad para que el Papa diera a conocer, de una
forma significativa, cuánto la Iglesia Católica estima prestar
atención a estas víctimas y mostrar su preocupación por los graves
daños infligidos a ellas. Guardar silencio y dejar pasar esta
oportunidad de acercarse a las víctimas de Maciel en su visita a
México –país al que Maciel ofendió y causó tantos daños con su vida
depravada y criminal– sería una afrenta más a estas víctimas y un
inexcusable deservicio a la misma Iglesia. Los medios de información
sin duda estarán muy atentos a éstas y otras señales de acercamiento y
consideración por parte del Papa hacia las víctimas. Por lo expresado
anteriormente, el favor que me permito solicitar de Usted es, que haga
cuanto esté en sus manos por obtener que el Papa nos dedique unos
minutos, en su apretada agenda, para recibirnos personalmente en
cualquier punto de su inminente visita a México. De ser así, yo estoy
dispuesto a volar oportunamente a México para esta reunión con el
Papa.

Sé muy bien que una inclusión de nuestra deseada entrevista con el
Papa conlleva pasos y procedimientos que toman tiempo e incluyen otras
personas para coordinar su realización. De todas maneras, muchísimo le
agradeceré me haga saber, a la mayor brevedad posible, si esta mi
solicitud puede ser tomada en cuenta y materializarse”.

En entrevista, Juan José Vaca, señala que el vocero de la Radio
Vaticana, Lombardi, dijo que los obispos mexicanos no habían hecho
ninguna solicitud para que el Papa se entrevistara con las víctimas de
abuso sexual de sacerdotes, ni de Maciel: “En las visitas que el Papa
que ha hecho a diferentes países se entrevistó con las víctimas no
porque los obispos hubieran hecho la solicitud, sino porque el
Vaticano lo hizo para ver a las víctimas. En el caso de México el
Vaticano no ha querido remover las aguas. Aquí nació y está enterrado
el mayor criminal de la Iglesia católica. Y no le conviene al Papa
remover nada”.

De 75 años, Vaca quien radica en Estados Unidos dice que es extraño
que Benedicto XVI no hiciera su visita en el Distrito Federal: “Dicen
que porque la altura le puede perjudicar. Eso es falso. Benedicto XVI
es un atleta, un alpinista profesional. Todos los años escala
montañas. Es una excusa, no va porque el cardenal Norberto Rivera era
amigo intimísimo de Marcial Maciel y cuando Ratzinger comenzó a
investigar a Maciel, el cardenal Rivera fue uno de sus defensores. Se
puso en contra del actual Papa y quiere evitar llegar allí. Por eso se
fue a León”.

La visita de Benedicto XVI no cumplirá con las expectativas. El hecho
de que el Papa no reciba a las víctimas mexicanas es muy grave, dice:
“Es una nueva afrenta, ignorarlas. Es no aprovechar esta oportunidad
magnifica de pedir perdón. Es lo que ha hecho en otros países, se
ponen a orar. Y no hacerlo en México es un “deservicio” de la Iglesia
católica. Evita algo que para Ratzinger es doloroso. Se equivocó
ocultando a Maciel por tantos años. Le dio una palmadita en la mano,
pero no le aplicó toda la fuerza del Derecho Canónico”.

Y va más allá: “Benedicto XVI es culpable de haber encubierto a este
criminal. Por eso no quiere recibir a las víctimas de Marcial Maciel.
No quieren remover las aguas porque saben que tienen una cola
larguísima que les pueden pisar. Están en una actitud de ocultamiento,
de no aceptar en público su responsabilidad moral de haber metido la
pata”.

Durante todos estos años, el Vaticano ha ignorado a las víctimas de
Marcial Maciel y de manera evangélica, Vaca comenta: “El Papa no me ha
extendido la mano, yo se la extiendo. No es cosa de que se digne a
recibirnos. No es cosa de dignidad, sino de honestidad, transparencia
y humanidad. La primera norma es de justicia y verdad. Por muy Papa
que sea, de hombre a hombre, somos todos iguales”.



PORNÓGRAFO CON SOTANA

Entre los casos de curas pederastas mexicanos destaca el del sacerdote
Carlos López Valdés de la parroquia de San Agustín de las Cuevas, en
la Ciudad de México, denunciado por abuso sexual a menores y también
por posesión de pornografía infantil.

El caso fue denunciado por Jesús Romero Colín en 2007. Fue abusado
sexualmente durante 14 años desde los 11 años. Tiene 29 años y
recuerda como fue la primera vez. La madre de Jesús permitió que el
niño se quedara a dormir en casa del sacerdote porque este prometió
ayudarle con sus estudios: “Estaba dormido y sentí como me tocaba los
genitales. Pensé que era un sueño. Fue tremendo para mí. Desperté y
pude darme cuenta que era la realidad, pero pensé: seguramente él está
dormido y no sabe lo que está haciendo. Al día siguiente, él se
levantó como si nada y todo transcurrió de manera normal… Con el paso
del tiempo los acercamientos se intensificaban; ya no sólo me tocaba,
comenzó a masturbarme, después a hacerme sexo oral, hasta llegar a la
penetración”.

Cuando finalmente Jesús decidió interponer una demanda contra el cura
que también abusó de otros niños, tenía un CD con las fotos de
pornografía infantil que el sacerdote guardaba en su computadora. Era
una prueba de otro delito más, que según el papa Benedicto XVI es
actualmente considerado “grave”.

A pesar del proceso judicial en su contra, la Arquidiócesis de México
y concretamente el cardenal Norberto Rivera Carrera no hizo nada para
removerlo de su ministerio. Carlos López Valdés continuó ofreciendo
misa y abusando de niños. Pasaron cuatro años más desde la denuncia y
fue hasta febrero del año pasado que se le retiro del ministerio
sacerdotal, aunque según víctimas y testigos, el cura sigue oficiando
misa.

“Nunca pisó el juzgado, jamás se le detuvo, nunca se le requirió para
que declarara. La policía dice que no lo encuentra. Qué raro, cuando
yo fui a buscarlo allí estaba. Es obvio que lo siguen protegiendo, la
justicia y la Iglesia. Llevo cinco años buscando justicia y mi caso lo
siguen refutando a pesar de todas las pruebas”, dice Jesús Romero
Colín.

Decepcionado por la negativa del Papa Benedicto XVI de recibir a las
víctimas, señala que desde entonces ha seguido luchando por la
justicia y la reparación: “Desgraciadamente lo más triste de esta
situación es que el sacerdote que abusó de mi seguirá abusando de
otros niños porque esta avalado y protegido por las autoridades, la
Arquidiócesis de México y el mismo Papa”.

Lamenta el desprecio expresado por la Santa Sede al ignorarlos:
“Benedicto XVI nos deja en el silencio total, no nos quiso dar ni
cinco minutos de su tiempo para escuchar nuestras peticiones.
Queríamos verlo para prevenir la pederastia clerical, proteger a la
feligresía y sobre todo a los niños”.

Entre los puntos que pensaba abordar ante él, estaban el hecho de
solicitar medidas eficientes para prevenir la pederastia clerical y
transformar el silencio de los sacerdotes que protegen a los agresores
con sotana, en acciones a favor de la detención de estos delincuentes.
También iba a solicitarle abrir los expedientes secretos para
beneficiar las investigaciones judiciales y facilitar que las víctimas
obtengan más rápido justicia y reparación. Igualmente les hubiera
gustado pedirle la implementación de programas de apoyo a las víctimas
para acompañarlas psicológicamente y emocionalmente en sus traumas
generados por el abuso sexual de un sacerdote.

Jesús finalmente pudo rehacer su vida. Estudió Psicología y le falta
muy poco para graduarse. De esta manera piensa ayudar a otras víctimas
de abusos sexuales de sacerdotes: “La falta de audiencia es una forma
evidente de cómo ha actuado la Iglesia alrededor del mundo y en
especial en México. Aquí está el pederasta ícono de la Iglesia:
Marcial Maciel. Para ellos nosotros no contamos. El Papa no cumple su
responsabilidad ante las víctimas. No nos viene a dar un mensaje para
sentirnos mejor. Viene a hacer caso omiso de nosotros. Es
verdaderamente triste. Terrible. Cuando les comenté a mis papás que no
me iban a dar la cita se pusieron a llorar. De plano el Vaticano está
mal. Confiábamos en el Papa, pero no nos hizo caso. Me da mucho coraje
porque hay miles de casos de víctimas, hay tantos como en Estados
Unidos o más, lo que pasa es que aquí la cultura de silencio esconde a
las víctimas”.



DEMASIADAS VÍCTIMAS

El obispo Raúl Vera López que estará presente en la visita del Papa
Benedicto XVI es el único miembro de la Iglesia católica de su
jerarquía que se ha atrevido a criticar abiertamente la pederastia
clerical considerando que los agresores son “sicópatas que crean en su
mente cuadros seudomorales para justificar un conjunto de
barbaridades. Por eso hay que reportarlos, aunque nos dé vergüenza:
“No podemos encerrarnos para ignorar a las víctimas. El hecho de que
no los reciba no quiere decir que la Iglesia abandona el tema, de
ninguna manera. De ninguna manera no se puede. Además nos hacemos daño
nosotros”.

No hay ninguna justificación para los superiores u obispos que
protegen a los curas pederastas: “Tenemos una responsabilidad en la
construcción de la sociedad y una responsabilidad con Cristo en la
reconstrucción de un mundo”.

La existencia de víctimas de abuso sexual, dice el obispo Vera, es muy
vergonzoso: “Es una situación de mucha vergüenza. Muy contradictoria y
muy dolorosa. Creo que llegue el momento en que sí tendremos que
revisarnos muy seriamente, sobre todo por las víctimas, no podemos
hacernos partícipes de la falta de ética. La construcción del reino de
Dios nos obliga, el papel de nosotros es construir una sociedad
justa”.

Para el obispo, el Papa durante su corta visita no recibió a las
víctimas de abusos sexuales de sacerdotes porque en México actualmente
hay muchas víctimas: de secuestro, asesinato, desaparición y violencia
en general: “Los familiares de los desaparecidos no están menos
indignados que ellos, ni las personas que han sido victimizadas por el
Ejército mexicano no están menos indignadas”.

–El problema es que las víctimas de pederastia clerical, son las
víctimas de la Iglesia, no del narco o del Estado…

–Tu crees que si fuéramos buenos pastores habría tanto muerto en
México. Si nosotros la Iglesia fuéramos lo que tenemos que ser. Yo no
me lavo las manos en la victimización. ¿Cómo hemos evangelizado? ¿Cómo
le exigimos al Estado honestidad y justicia? El tema de los asesinatos
en México tiene que ver con la carencia de procuración de justicia.
¿Dónde está nuestra palabra profética allí? También nosotros tenemos
una responsabilidad.

Y concluye: “Si nos vamos a fondo, somos tan responsables de que
existan sacerdotes que hagan barbaridad y media. Y también, por
supuesto, tenemos responsabilidad en lo otro, por nuestra falta de una
evangelización seria. Claro que sí”.



Sanjuana Martínez
Periodista
www.websanjuanamartinez.com
www.elboomeran.com
Cel: 0448115164757

Han perdido la decencia... ha ganado la igualdad: Estado Laico kaput

Las diversas confesiones religiosas que propugnan
el proyecto de ley de igualdad religiosa aprobado ayer
en el Congreso han perdido la dignidad y la decencia
y se declaran enemigos de un Estado Laico para el Perú


A los interesados en un Estado Laico:

http://www.facebook.com/group.php?gid=115280842118

Pretendíamos que el Estado Laico promoviese la separación irrestricta de iglesias y Estado, que fuese un modo civilizado de convivencia entre los creyentes de diversos credos entre sí y entre los creyentes y no-creyentes. Pensábamos que el pretendido Estado Laico iba a ser la culminacion de un esfuerzo ético por la neutralidad, el respeto y la tolerancia mutua.

Sin embargo es evidente que el totalitarismo de las sectas religiosas se está imponiendo arteramente sobre el anhelo de construir un Estado racional, moderno y democrático para todos. El Estado que vendrá ahora será un Estado donde el avasallamiento de la libertad de conciencia mediante la persuasión coercitiva en la educación pública estará validado por el concepto torcido de "libertad religiosa". La "libertad religiosa", como dijo un visionario, es la libertad de los ignorantes, es la necesidad de mantenerse en el oscurantismo disfrazando la ignorancia cual si fuese un "derecho humano".

Estamos al filo de permitir que nuestra patria se convierta en el paraíso de las sectas donde cualquier grupo religioso, ahora con condición de ente jurídico público, tenga la prerrogativa de usufructuar de nuestos impuestos y del patrimonio nacional, para el enriquecimiento particular de sus líderes.

Ahora quieren que veamos impasibles cómo se estabecen concordatos ya no solamente con la iglesia católica sino con cuanto grupete oscurantista y medieval quiera succionar de la mamadera del Estado Peruano. A diferencia del costoso avance de la laicidad logrado en varios países de la comunidad europea en el Perú vamos caminando raudamente al medioevo mediante el financiamiento y la subvención de las irracionalidades que promueve este proyecto de ley.

Ahora quieren que los bienes mal obtenidos sean "inembargables". En otras palabras, quieren la impunidad cuando sean acusados por cualquier delito que pudiesen cometer. La bancarrota de la iglesia católica estadounidense por los cargos de pederastia clerical no hubiese sido posible si sus bienes hubiesen sido declarados previamente "inembargables".

Ahora ya tampoco quieren pagar impuestos a la renta, alcabala, predial ni propiedad vehicular. Ahora ya no quieren bailar con su propio pañuelo. Ahora también quieren ser las sanguijuelas religiosas del Estado Peruano. Bonito ejemplo el de la iglesia católica.

Está en nuestras manos el elevar nuestra enérgica protesta y utilizar todos los foros de discusión posibles para lograr una conciencia corporativa e intentar evitar un retroceso monumental de nuestra sociedad a estadíos primitivos de religiosidad, irracionalidad y fundamentalismo.

Héctor Guillén Tamayo
03.07.09