AIS - Cono Sur

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Argentina - Chile - Perú

por Herbert Mujica Rojas

14-2-2002


Hay sectas cuyo accionar provoca un profundo daño en la sociedad, lo cual aún no ha sido materia del estudio imprescindible de quienes se jactan de “analistas” y “exégetas” de la realidad social. Por el flagrante desconocimiento del problema sectario en el Perú tenemos la obligación de promover el abordaje de esta problemática entre los periodistas, sociólogos, antropólogos, médicos, psiquiatras, psicólogos, abogados y demás profesionales involucrados y comprometidos con el desarrollo democrático del país y dispuestos a condenar cualquier acto que viole los derechos humanos de toda persona y, en especial, su derecho a la libertad de consciencia.

Este trabajo, producto de múltiples horas de trabajo en Lima, Arequipa y otras partes del país y Latinoamérica pretende cumplir un papel pedagógico al denunciar al Sodalitium Christianae Vitae, grupo fascista por convicción y temperamento, y su cancerosa acción al interior de la sociedad peruana. Puédese discrepar de él, de pronto suscita opiniones violentamente contrarias, pero lo que sí va a ser imposible es ignorarlo.

Pocos meses atrás en El totalitarismo católico en el Perú, tesis que en su edición príncipe incluyó menciones a las baladronadas que acostumbra impulsar el Sodalitium, denunciamos cómo, a partir del Concordato, vínculo internacional no sancionado por ningún Congreso, la Iglesia Católica vive a expensas del no pago de tributos y además de los miles de dólares que sus principales funcionarios se embolsican cada mes, sin trabajar, sin merecerlo y en una constante expoliación del pueblo peruano, que no tiene cuando terminar porque se hace en nombre de una “fe” tradicional y que en realidad ha constituido la continuación de un robo que ya supera los 500 años de permanencia insolente en el país. Este mismo Concordato es el que, amparando a la Iglesia Católica, favorece legalmente el expansionismo sodálite y es el que utiliza esta secta para proteger sus inversiones.

Lea pues, amigo lector, estas procelosas páginas con ojos críticos, compulse fuentes, acuda a testimonios, revise materiales, proponga una refutación científica, orgánica. A una idea se la combate con otra. Al sectarismo difundido por el Sodalitium le denunciamos en la comisión de múltiples actividades que son fácilmente comprobables en diarios y publicaciones. A las sectas hay que enfrentarlas con decisión y valentía indómitas. El fanático sabe que cuando tiene a adversarios de ese jaez sólo tiene una opción: luchar o morir. Y puedo anunciar, sin jactancia, pero premunido de la verdad verdadera, que habemos muchos dispuestos a erradicar la presencia de estos disociadores y su prédica retrógrada, exaltadora de principios antidemocráticos y profundamente racistas.

05-abril-2016

26.10.15

AméricaTV, Cuarto Poder: Sodalicio, surgen más denuncias de ex-integrantes por abuso sexual (vídeos)



- Vídeo 1: minuto 13:48 aprox. aparece el Dr. Héctor Guillén Tamayo, miembro fundador de AIS-Cono Sur:
http://www.americatv.com.pe/cuarto-poder/reportaje/sodalicio-surgen-mas-denuncias-exintegrantes-abuso-sexual-noticia-35095?ref=ivmv

- Vídeo 2:
http://www.americatv.com.pe/cuarto-poder/reportaje/sodalicio-surgen-mas-denuncias-exintegrantes-abuso-sexual-noticia-35095

¿Cuál es el destino judicial y eclesiástico de estas denuncias y del mismo Luis Fernando Figari, hoy de retiro espiritual en Roma?
Nuevos testimonios de ex miembros del Sodalicio de Vida Cristiana confirman los abusos y daños irreparables que sufrieron jóvenes por parte del fundador y líder de esta congregación, Luis Fernando Figari Rodrigo, así como de otros líderes espirituales de esa organización.
“En el año 1991 previamente a ingresar a la comunidad, Luis Fernando Figari se aparece una madrugada y nos dice quítense la ropa y quédense en calzoncillos y recuerdo a alguien filmándonos, como en este momento”, reveló a Cuarto Poder el exsodalite Oscar Osterling.
Una cadena de abusos psicológicos, físicos y hasta sexuales que se inician con técnicas de manipulación en la que un adolescente pierde su identidad, el derecho a tener ideas propias, reprimir su sexualidad y practicar la obediencia absoluta hacia su líder en nombre de Dios.
Oscar Osterling formó parte del Sodalicio durante dos décadas. Entregó los mejores años de su vida al servicio de esa congregación católica ultraconservadora.
Pero el 2011 decidió salirse de ella cansado de los maltratos psicológicos a los que fue sometido en los últimos cuatros años. El Sodalicio lo castigó y lo envío a Colombia contra su voluntad, por una falta que ellos consideraron muy grave: haberse enamorado de una chica.
“No llego a nada sencillamente había una amistad. A mí me marcó muchísimo. Fue un abuso de autoridad, querían que a través de los test proyectivos apareciera algo. Ellos me decían tú vas a hacer los que diga Luis Fernando”, indicó.
Años después, Osterling denunció estos hechos ante el Tribunal Eclesiástico y se entrevistó con su presidente, el sacerdote Víctor Huapaya.
“Fui a hablar con el padre Huapaya y me dice que no han avanzado nada. Yo ya envíe las denuncias a Roma hace tiempo y me dice que cree que hay alguien en Roma del Sodalicio atajando las denuncias, se refería al Procurador”, recordó.
También denunció prácticas ilegales del Sodalicio, como la vulneración del secreto de sus comunicaciones. En el libro de Pedro Salinas también se hace referencia a la intervención de la correspondencia de los que vivían en comunidad.
Pero de acuerdo a los testimonios brindados por exsodálites, Luis Fernando Figari no sería el único que habría practicado la pederastia al interior de esa organización.
El ya fallecido German Doig, el llamado vicario del Sodalicio y quien fuera en su momento el número dos de esa comunidad, también fue acusado de violación por tres de sus víctimas y esto provocó que su trámite de beatificación iniciado en Roma se paralice.
También otros dos sodálites consagrados muy allegados a Luis Fernando Figari fueron acusados por el mismo delito: violación. Daniel Beltrán Murguía Ward y Jeffrey Daniels.

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Fin de la Portada

sábado, 12 de mayo de 2012

Iglesia católica, derechos humanos y sociedad


Iglesia católica, derechos humanos y sociedad

http://www.europalaica.com/colaboraciones/anteriores/movellan4.htm

Antonio Gómez Movellán es autor del libro La iglesia católica y otras
religiones en la España de hoy. VOSA, 1999.  Actualmente es miembro de
la junta directiva de Europa Laica y coordinador del grupo local de
Madrid. El presente texto sirvió de ponencia al autor en el III
Encuentro sobre laicidad celebrado en Albacete el 4, 5 y 6 de julio de
2003

Aproximadamente existen en el sistema de Naciones Unidas 103
convenciones internacionales sobre los derechos humanos, son
convenciones  de carácter general  o bien especificas que se refieren
a ciertos derechos particulares o convenciones que protegen a
determinados grupos o colectivos de personas o convenciones relativas
a las múltiples discriminaciones que se realizan en el mundo. De estos
103 convenios internacionales sobre derechos humanos, la Santa Sede ha
suscrito solamente 10, lo que indica que la Santa Sede, en cuanto se
refiere a compromisos públicos de carácter internacional por la
defensa y promoción de los derechos humanos, está en los últimos
lugares de la lista de Estados a nivel mundial, incluso detrás de
Ruanda. Es decir la Santa Sede es de los Estados menos comprometidos
en todo el mundo en la defensa de los derechos humanos.
Por ejemplo la Santa Sede no ha ratificado ninguna de las convenciones
sobre la supresión de las discriminaciones basadas en la sexualidad,
la enseñanza, el empleo y la profesión. Tampoco las relativas a la
protección de los pueblos indígenas, los derechos de los trabajadores,
los derechos de las mujeres, la defensa de la familia y el matrimonio.
Como tampoco las convenciones que se han firmado contra los
genocidios, los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad o
contra el apartheid. Ni las que se refieren a la supresión de la
esclavitud o los trabajos forzados. Ni las que prohíben la tortura y
la pena de muerte.
Además la Santa Sede, que es un Estado muy singular, realiza una
legitimación internacional que no se atiene a los derechos humanos
sino a sus propios derechos e intereses. El Papa, en sus viajes, ha
dado de comulgar a dictadores y torturadores como fue el caso de los
dictadores argentinos o chilenos. Pinochet ha sido tratado por el
Vaticano prácticamente como a un beato, incluso en sus peores
momentos. La Santa Sede dice que los viajes del Papa son viajes
religiosos, espirituales, pero todos sabemos que tienen un hondo
significado político de legitimación de tal o cual gobierno. Cuando el
Papa fue a Cuba, el Papa estuvo  muy duro con Fidel Castro,
denunciando delante de él la situación de la Iglesia en Cuba, el
problema de los disidentes, de los presos políticos etc., pero cuando
el Papa visitó el Chile de Pinochet no dijo nada de esto, no se
refirió a la dictadura pinochetista y a la violación sangrienta de los
derechos humanos y lo mismo podemos decir de la Argentina de Videla.
Este trato mas que amable con los dictadores contrasta, por ejemplo,
cuando el Papa viajó a Nicaragua, en plena revolución sandinista:
todos recordamos que nada mas bajar del avión, reprendió más que
inamistosamente a Ernesto Cardenal, ministro de cultura del gobierno
nicaragüense. Es decir, que la Santa Sede y el Papa tienen varas de
medir de muy diferente tamaño según sea tal o cual gobierno y por lo
tanto parece que la Santa Sede no tiene una doctrina muy elaborada de
los derechos humanos y apoya tal o cual gobierno según sea tratada la
Iglesia Católica, incluso en la posición del Papa ante la ultima
guerra contra Irak, caben hacer interpretaciones en este sentido.
Los derechos humanos constituyen un problema que la Iglesia aún no ha
resuelto ni para fuera de la iglesia ni en su interior. Para fuera no
puede aceptar los derechos humanos tal y como están positivados porque
la concepción universal de los derechos humanos es ajena a la
Iglesia. Y para dentro, la Iglesia Católica es una monarquía absoluta
que viola cientos de derechos de sus propios miembros. En mayo de
1990, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó un documento:
Instrucción sobre la vocación eclesial del teólogo  En el n. 36 de ese
documento se dice lo siguiente: "no se puede apelar a los derechos
humanos para oponerse a las intervenciones del Magisterio".
Así pues la Iglesia cuando habla de derechos fundamentales de las
personas no se refiere a los derechos fundamentales tal y como están
concebidos en el derecho internacional sino a los derechos de las
personas tal y como los considera su Magisterio. Por eso la Iglesia
intenta influir en la concepción universal de los derechos
universales, para que ésta  se adapte a su concepción y así nos
encontramos que los derechos humanos tal y como hoy están configurados
en las declaraciones de derechos, sobre todo las de ámbito europeo,
han sido influenciadas por la ideología de la Iglesia y ello es así
porque muchos de los equipos políticos que redactaron estas
declaraciones, sufrieron una influencia muy directa de la Iglesia.
Sin ir mas lejos podemos considerar la Declaración de derechos
fundamentales  de la Unión Europea del año 2000  Esta declaración
contiene muchos elementos que sin duda han sido influenciados por la
iglesia católica, se han colado, casi sin querer, en esta declaración
y cuando esta carta tenga valor jurídico, que aun no lo  tiene, y se
pueda acudir a los tribunales invocando esta carta nos podremos
encontrar con mas de una sorpresa:
--El artículo 2 establece que toda persona tiene el derecho a la vida.
Pero no se dice nada del aborto libre  ni de la eutanasia. El problema
es que en un futuro legislaciones nacionales que prohíban estas
prácticas pueden mantener legitimidad europea.
--El articulo 3  Respeto a la integridad de las personas,
estableciendo una prohibición taxativa de prácticas eugenésicas sin
haber tenido en consideración prácticas eugenésicas que puedan ser
beneficiosas para la eliminación de taras genéticas: ha sido una clara
concesión a la Iglesia.
--El articulo 7 Respeto a  la vida privada y familiar, nuevamente se
introduce el concepto de “vida familiar” cuando el respeto a la vida
privada es suficiente pero nuevamente es un reflejo de las
concepciones eclesiásticas
--El articulo 9 Derecho al matrimonio y a fundar una familia, de
acuerdo a las leyes de cada país. Es decir no se contempla las formas
de uniones de hecho y el fundar una familia se vincula al matrimonio y
tampoco se dice nada de los matrimonios homosexuales.
Por supuesto que esta Carta dio más de un quebradero de cabeza a los
redactores ya que se sufrieron presiones por diversos países para
hacer constar en la introducción una mención a los valores religiosos,
finalmente fue Francia y Holanda quienes impusieron fórmulas más
neutrales, aunque ello no se haya podido lograr en el proyecto de
Constitución Europea donde si se ha temido que introducir una mención
a la “herencia religiosa” europea.
Pero lo que queremos decir es que el Vaticano actúa como un fuerte
lobby con tentáculos en los principales partidos políticos nacionales
para imponer de alguna forma sus concepciones sobre los derechos
fundamentales.
Así pues la Iglesia Católica y también otras confesiones religiosas
intentan influir con mecanismos de presión directa sobre los Estados y
sobre las organizaciones internacionales con el fin de que la
concepción de los derechos humanos de la sociedad internacional se
adapte a sus postulados confesionales. Ello fue claro en la Convención
de Derechos humanos del Consejo de Europa  de los años cincuenta donde
en su primer protocolo se introdujo el derecho a la libertad de
enseñanza basada en la elección confesional de los padres y por tanto
se introdujo como derecho fundamental nada mas ni nada menos que la
segregación educativa por motivos confesionales, lo que a todas luces
es una barbaridad. Algunos Estados laicos, como Francia, firmaron a
regañadientes esta Convención aunque denunciaron, en su momento, las
presiones eclesiásticas a las que se vieron sometidos los Estados,
denunciando la actitud de los partidos democratacristianos de la
época.
También en los procesos da transición sociopolítica las iglesias
intentan dejar su huella en las definiciones constitucionales de los
Estados. Este es el caso de lo que ha sucedido en la mayoría de los
países del Este europeo pero también se vio claramente en procesos de
transición como el caso español o el caso portugués. En general la
Iglesias y en especial la Iglesia católica intenta que las nuevas
constituciones contengan un trato especial para con las iglesias en
cuanto a la salvaguardia de su autonomía frente a las leyes civiles de
carácter general; intentan asimismo que en las nuevas constituciones
existan referencias positivas a la religión y a la denominada libertad
religiosa separando la libertad religiosa de la libertad de
conciencia. También intentan que las Constituciones introduzcan
garantías para la fundación de colegios confesionales y si es posible
para su financiación o en cualquier caso obviando formulas de
prohibición de subvencionar las religiones. Es decir, procuran que las
formulas constitucionales no sean verdaderamente laicas. También
intentan que todo el bloque de derechos individuales y de familia esté
más  o menos de acuerdo con algunas concepciones clericales sobre este
particular. También intentan que su patrimonio y sus rentas estén
exentos de la fiscalidad y procuran formulas que su patrimonio
histórico cultural este separado del patrimonio nacional.
Últimamente la Iglesia católica tiene que hacer frente, al menos en el
mundo occidental, a contestaciones muy importantes de la sociedad
civil, una sociedad civil muy secularizada  que contesta la
intromisión de la iglesia en cuestiones de legislación sobre derechos
humanos o derechos individuales.
En concreto la Iglesia tiene que hacer frente a  los siguientes
bloques de asuntos:
--Su concepción sobre la familia y el matrimonio. Aunque la iglesia
siempre se ha opuesto a las leyes sobre el matrimonio y la familia que
surgen en Europa en el siglo XVIII y XIX en la actualidad esta
envuelta en una batalla contra las mujeres y contra el ejercicio libre
de la sexualidad, particularmente es dura la cruzada que tiene abierta
en contra de los homosexuales.
--Su concepción sobre las pautas demográficas y la planificación de la
reproducción. En esta batalla se ha enfrentado dentro del sistema de
Naciones Unidas a una gran parte de Estados y de organizaciones
internacionales.
--Su concepción retrograda sobre los problemas de la reproducción
asistida y la práctica de manipulación genética de embriones le
enfrenta a los científicos e intenta limitar los avances en estos
campos influyendo en las legislaciones nacionales.
--Quiere seguir manteniendo una parte del control educativo en muchos
Estados y para ello batalla porque se legisle atendiendo no al derecho
de los menores sino al muy discutible derecho de elección educativa de
los padres. Las tendencias a la privatización de los servicios
públicos en muchos países europeos juegan a favor de las Iglesias.
--Quiere mantener su autonomía organizativa por encima de las leyes
civiles con el fin de mantener privilegios de orden socioeconómico y
esta autonomía también incluye la violación de los derechos
fundamentales de sus propios miembros intentando mantener una especie
de patente de corso en la vulneración de los derechos fundamentales de
sus miembros.
En España todas estas cuestiones están de permanente actualidad.
Desde la transición política la iglesia ha intentado influir para que
la legislación asumiera parte de sus concepciones. Primero en la
propia redacción constitucional donde ya estableció una serie de
prerrogativas  sobre la educación y sobre su autonomía así como sobre
el matrimonio, el aborto y las formas familiares que todavía están
pesando en nuestra legislación.
Posteriormente la iglesia  estuvo muy activa en el denominado
Estatuto de centros y en la ley del divorcio. Referido a esta última
ley la presión de la iglesia fue fortísima y en gran medida consiguió
una ley de divorcio muy timorata y hoy claramente caduca.
Pero veamos estos asuntos con más detalle.
El sistema matrimonial en España. El sistema matrimonial tiene
claramente un marcado carácter canónico y además se mantiene un
sistema matrimonial dualista, el matrimonio civil y el matrimonio
canónico. Es curioso, además, la discriminación con las religiones
minoritarias a las que se les aplica exclusivamente el matrimonio
civil. Pero el hecho es que, en España, el matrimonio religioso
católico tiene efectos inmediatos civiles. Se da la paradoja, por
ejemplo, que una nulidad matrimonial canónica tiene efectos directos y
la disolución es inmediata mientras que para perfeccionar el divorcio
civil es necesario esperar dos años.  Pero esta idea de la eficacia
civil de las resoluciones canónicas en materia matrimonial es hoy un
sin sentido.
El hecho de que en España no se haya desarrollado una nueva ley de
divorcio más acorde con los tiempos que vivimos tiene una explicación
y es la influencia e injerencia de la iglesia. Lo mismo ocurre con la
inexistencia de una legislación de las uniones de hecho. Estamos
observando, en España, que las CCAA tienen que establecer leyes y
registros particulares para regular estas situaciones pero el Estado
no se atreve a legislar sobre el particular, finalmente el PP dice que
regulará esta situación pero de forma timorata. Y lo mismo ha ocurrido
con las proposiciones de ley que se han presentado sobre la reforma
del Código Civil para incluir la posibilidad de matrimonio homosexual.
El PP esta opuesto claramente a esta posibilidad y el resto de los
partidos tiene sus dudas sobre la adopción por parte de las parejas
homosexuales; por supuesto que toda estas negativas y precauciones
tienen que ver mucho con la posición de la iglesia Católica sobre el
particular.
Un caso paradigmático sobre como influye la iglesia Católica en España
sobre la legislación es el asunto del aborto. En España existe una
despenalización del aborto en determinados casos y desde sus orígenes
la mayoría de los partidos políticos consideraron que era una
regulación insuficiente pero, al final, ha sido el denominado
movimiento pro-vida y la Iglesia Católica quien ha hecho que se
mantenga este insuficiente status quo. Si no, no se explica como el
partido socialista con más de doce años de mayoría absoluta haya sido
incapaz de reformar esta regulación y establecer el aborto como un
derecho para las mujeres  mediante la regulación de una ley de plazos
como existe en una gran parte de Estados europeos. La influencia de la
iglesia en una gran cantidad de Estados de tradición católica para
imponer sus concepciones sobre el aborto es escandaloso, incluso en
países europeos como Irlanda todavía tienen que estar consensuando
este asunto con la Iglesia Católica. Además, las posiciones de la
Iglesia Católica sobre la contracepción, que prácticamente prohíbe
cualquier método, ha influido en el uso libre de los métodos
anticonceptivos, incluso en España esto ha ocurrido con la denominada
píldora del día después. Incluso campañas públicas sanitarias sobre el
uso del  condón son contestadas por el episcopado imponiendo, en
ocasiones, pautas timoratas a la hora de la realización de estas
campañas. Es escandaloso el uso que hace la Santa Sede de su posición
privilegiada en la ONU bloqueando conferencias internacionales o
provocando debates artificiales para intentar condicionar la acción de
Naciones Unidas o sus organismos especializados.
Pero además la iglesia católica en España y, en todo el mundo, hace
publicidad en contra de la salud pública y la seguridad sanitaria y
estas prácticas publicitarias son toleradas por los gobiernos. El
culpabilizar a las mujeres que abortan o a los jóvenes que utilizan
condones se hace permanentemente en las campañas publicitarias  de la
iglesia sin que los organismos de salud pública tomen medidas frente a
esta publicidad engañosa. Además el hecho de que más de un 30% de los
niños y jóvenes estén escolarizados en colegios católicos y sean
bombardeados con este tipo de concepciones es algo que, está amparado,
según parece, por la llamada libertad religiosa.
Un caso aparte merece el asunto de la homofobia eclesial. En nuestro
Código Penal existe establecido un delito contra las personas u
organizaciones que difundan ideas racistas, xenófobas u homófonas y
sin embargo la Iglesia difunde estas ideas homófonas de forma
permanente. El Papa considera que la homosexualidad es un desorden
mental y una degeneración de la persona y los obispos y los curas
difunden esta idea de forma machacona y el fiscal del Estado no hace
nada ante este tipo de declaraciones homófonas. En alguna ocasión el
asunto ha llegado a los tribunales pero pronto las denuncias son
archivadas por unos jueces no ajenos a la influencia católica y al
parecer poco conocedores de los tipos delictivos de nuestro código
penal.
También la iglesia española esta muy activa en contra  del desarrollo
de la manipulación genética de embriones y de las técnicas de
asistencia reproductiva. Desde las academias científicas se han
levantado voces para que el gobierno cambie la regulación de estos
aspectos señalando a la iglesia como la ultima responsable del
inmovilismo gubernamental y del cuerpo legislativo.
Un asunto donde la iglesia tiene mucho interés y donde su influencia
es ejercida es en la regulación legal de la enseñanza. Aunque ya se ha
dicho mucho aquí es necesario subrayar que en España toda la
legislación educativa ha estado condicionada por la Iglesia Católica y
no es algo que afecte solo a la clase de religión y a la llamada
asignatura alternativa sino que afecta al modelo educativo en su
conjunto. No por casualidad la patronal católica de la enseñanza a
saludado a bombo y platillo la ley de calidad de la enseñanza. En
realidad, lo esencial para la iglesia católica es el mantenimiento de
un sistema educativo dual publico-concertado. Pero es escandaloso que
los gobiernos regionales que tanto dinero dan a los colegios católicos
no intervengan apenas en el funcionamiento de los mismos. ¿Porque no
se interviene en la selección de las plantillas docentes de los
colegios concertados ya  que  éstas están financiadas íntegramente por
los presupuestos de las CCAA?
Un asunto que tiene mucha importancia y que la iglesia siempre intenta
influir es que sus organizaciones queden amparadas por Acuerdos
Internacionales  con la Santa Sede o en leyes especiales pero no por
las leyes  generales. Esto es lo que ocurre en España.  Con la
reciente ley de asociaciones, las asociaciones católicas quedan al
margen de la ley de asociaciones civiles y lo mismo ocurre con las
fundaciones religiosas. Estas asociaciones católicas no se inscriben
en el  Registro civil de asociaciones ni tampoco en registro de
Fundaciones sino que acuden directamente al registro de  entidades
religiosas. Por un lado lo que logra la Iglesia es, en caso de las
asociaciones católicas, mantener un estatuto casi idéntico al de la
propia iglesia y por otro, en el caso de las fundaciones religiosas
católicas, tener una total evasión de los controles públicos. Es
increíble, por ejemplo, que una Universidad Católica, la llamada
Universidad Católica de Ávila se haya constituido como una  fundación
religiosa y de esta forma evadirse de muchos de  los deberes a que
están sometidas las Universidades privadas que se constituyen de
acuerdo a la ley de universidades de cada comunidad autónoma.
Igualmente muchas de las llamadas ONG católicas en realidad no son
tales ya que están constituidas no como asociaciones civiles sino como
fundaciones religiones o asociaciones católicas. Un asunto aparte
merece la financiación de la Iglesia Católica, ya que  aparte de la
financiación directa del Estado al clero bajo la forma de dotación
directa o financiación indirecta, a través del IRPF, es evidente que
la Iglesia y sus instituciones se configuran como zonas opacas de las
finanzas en España. El caso Gescartera en España ha puesto en
evidencia los laberintos por los que trasiega el dinero de las
diócesis y las congregaciones españoles y pone en cuestión la
financiación directa del Estado a la Conferencia Episcopal española.
La Iglesia, en relación al dinero, intenta influir en dos asuntos:
primero,  mantener la opacidad de sus fondos y capitales y segundo,
lograr las máximas exoneraciones fiscales posibles.
Una forma de evadir las leyes nacionales e imponer privilegios es la
suscripción de Acuerdos internacionales es el caso de los Acuerdos con
la Santa Sede del año 1979 donde el Vaticano es utilizado para que la
Iglesia Española obtenga privilegios en el ámbito de su financiación,
de la educación y de otros asuntos, privilegios que incluso están en
el limite de la Constitución. No por casualidad cuando se firmó el
Tratado de Ámsterdam se incluyó una declaración  final, de claro tinte
clerical, en el que se establecía que la Unión Europea no prejuzgaría
el sistema de relaciones Iglesia Estado de cada Estado europeo.
Un asunto que la Iglesia quiere esquivar y que ya cada año tiene más
problemas en esquivar es la violación de los derechos fundamentales en
su propio interior. Las quejas de sus miembros  son cada año más
numerosas.
La imposición del celibato, el mantenimiento de estructuras
organizativas en su interior autoritarias, el papel discriminatorio de
la mujer dentro de la iglesia: todo ello es cuestiones que desde un
punto de vista del laicismo si tiene implicaciones. Recientemente
nuestra Asociación Europa Laica ha estado denunciado las violaciones
de derechos fundamentales de las personas en un convento de Oropesa.
El problema de fondo es si las organizaciones, sean estas religiosas o
no, pueden imponer por la coacción restricciones de derechos a sus
miembros y cuando digo derechos estoy hablando de derechos reconocidos
en las leyes. Por ejemplo el celibato no opcional para los curas
católicos o prohibiciones que afecten a la salud e integridad física
como el caso de las trasfusiones sanguíneas de los Testigos de Jehová
o imposiciones sobre la no-asistencia a clases de educación física por
parte de familias musulmanas en España... todo esto son ejemplos de lo
que estoy diciendo.
Además el violar derechos fundamentales en su interior suele tener
consecuencias para el exterior. El problema del abuso sexual de muchos
curas a menores se esta convirtiendo en un escándalo mayúsculo que muy
difícilmente se parará o se reparará con las indemnizaciones
multimillonarias que la Iglesia, por ejemplo, en EEUU, esta obligada a
pagar. Se ha estimado  que, en EEUU, desde 1985, son 1500 el numero de
procedimientos penales sobre casos de abusos sexuales a menores en los
que están envueltos miembros de a Iglesia Católica. En 1977 un jurado
condenó responsable subsidiario a la diócesis de Dallas por un valor
de 120 millones de dólares de indemnización a las victimas. La
diócesis de Dallas negoció con las victimas y pago finalmente 30
millones de dólares. En Boston ha ocurrido algo similar y
recientemente los obispos de EEUU nombraron a un negociador especial
para estos casos quien recientemente ha dimitido de su cargo acusando
a la Iglesia de utilizar métodos de ocultación similares a los que
utiliza la Mafia en los EEUU. Para muchos, el problema de fondo reside
en la represión sexual coactiva a la que está sometido el clero
católico.
Igualmente se puede hablar de prácticas de proselitismo agresivo por
parte de las organizaciones religiosas y particularmente entre los
jóvenes. Todo esto son prácticas que atentan o discrimina a derechos
reconocidos en la legislación y que indudablemente son prácticas que
atentan a la observación de los derechos fundamentales de las
personas. No se pueden violar los derechos fundamentales de la persona
parapetándose en que la pertenencia a una organización o a una iglesia
es voluntaria.
Particularmente grave es ese proselitismo que se viene realizando
desde diversas organizaciones bien pertenecientes a la Iglesia
Católica o bien pertenecientes a otras confesiones religiosas a las
llamadas sectas religiosas llámense Iglesia Cienciología o cualquiera
otra denominación. Existen algunos Estados, como por ejemplo el Estado
francés, que no permanece inactivo ante la actuación de este tipo de
organizaciones. Se han creado comisiones parlamentarias y organismos
ejecutivos del gobierno para perseguir estas prácticas autoritarias
contra la integridad moral, psíquica o física de las personas.
Particularmente se está activo en contra de este proselitismo agresivo
entre los jóvenes. Por su puesto que estas organizaciones se  alían
entre sí creando grupos de presión en contra de las actuaciones del
ejecutivo francés. Por ejemplo la Iglesia Cienciología, el Opus Dei,
la Iglesia Moon se conectan entre sí para crear plataformas que
mitiguen las políticas gubernamentales que no favorecen su libre
actuación. Por supuesto que en España no se hace nada parecido a lo
que realiza el gobierno francés u otros gobiernos europeos a pesar que
en su momento el Parlamento elaboró una serie de recomendaciones  con
bastante sentido común  pero que, de momento, no se han llevado a la
practica; en alguna ocasión el Ministerio del Interior ha querido
intervenir activamente pero el Ministerio de Justicia ha parado las
iniciativas. Es vergonzoso que una gran parte de las televisiones
locales estén ocupadas por una especie de ola supersticiosa que va
desde el horóscopo hasta todo tipo de curanderismo pasando por
espacios de diversas sectas religiosas que bombardean con  un
charlatanerismo que atenta contra la dignidad del publico a parte de
constituir una publicidad engañosa y lo más vergonzoso de todo esto es
que las autoridades audiovisuales no tomen medidas.
Uno de los problemas para el desarrollo del laicismo es que las
instituciones públicas en vez de mantener una actitud de neutralidad
ante las religiones actúan claramente en su favor y consideran a la
religión algo positivo per se. Piénsese  que, en España, en el
entramado de la asistencia social no universalizada, la Iglesia y sus
organizaciones ocupan el primer lugar con diferencia incluso un lugar
más destacado que el propio Estado. Organizaciones eclesiásticas como
Caritas diocesana, los asilos de ancianos de las Hermanas de la
Caridad y los Hospitales de los Hermanos de Sanjuán de Dios y un sin
fin de organizaciones caritativas vinculadas a la Iglesia Católica o a
sus congregaciones son sin duda los primeros receptores de fondos
públicos y privados, destinados a la asistencia social, de este país,
lo mismo ocurre con la ayuda al desarrollo donde las organizaciones
religiosas acaparan una gran parte de las subvenciones publicas
destinadas a estos fines. Esta idea que la asistencia social de los
mas marginados la realiza muy eficazmente la Iglesia católica es una
idea clerical además de bastante inexacta. En alguna ocasión el
Gobierno quiso recortar subvenciones a estas organizaciones y se tuvo
que dar marcha atrás, por las presiones episcopales.
Esta fusión de la institución civil con el hecho religioso es
verdaderamente preocupante. La última visita del Papa a España fue
paradigmática y pudimos ver al gobierno en pleno arrodillado ante el
llamado Sumo Pontífice. Es una cortesía que va más allá de la visita
de un Jefe de Estado-máxime cuando esta visita no tenía este
carácter-, en realidad el Gobierno y el Jefe del Estado no se
arrodilla ante el Papa por ser Jefe de Estado sino por ser un Jefe
espiritual y es ahí donde claramente se comprueba que el gobierno
asimismo se considera un gobierno católico. Pero esto que ocurre con
el Gobierno ocurre con los ayuntamientos, con las Comunidades
Autónomas, las instituciones militares, donde los presidentes de
autonomías, los alcaldes, los concejales  o los jefes de comandancia
tienen un trato especial con tal o cual obispo o participan
activamente en multitud de actos religiosos o en las procesiones de
semana santa. Todo esto no es algo anecdótico sino que refleja la
realidad e un Estado que en verdad no es un Estado laico. Se difunde
una idea positiva de la religión, en nuestro caso de la religión
católica, y esa difusión se realiza desde las instituciones públicas.
De ninguna forma se garantiza la neutralidad confesional del Estado.
Recientemente hemos tenido que asistir  a un espectáculo bastante
bochornoso. A una niña cuya familia es musulmana le fue negada la
escolaridad porque llevaba una pañoleta musulmana. El asunto en sí
mismo es discutible, es decir el portar símbolos religiosos en las
escuelas es algo que en España no está regulado y en cualquier caso no
está prohibido. El asunto tiene tintes cómicos ya que una gran parte
de tertulianos de radio y comentaristas que destacan por su
catolicismo activo se presentaron como defensores de laicismo en
España. Además el asunto todavía es mas cómico aun ya esta niña antes
de intentar ingresar en un colegio público fue rechazada por un
colegio de monjas concertado con el argumento de la pañoleta. En
realidad todo el asunto tenía un tinte xenófobo. Xenofobia de la que
tampoco son ajenos los colegios católicos concertados que rechazan la
admisión de niños extranjeros derivándolos a la escuela publica. Desde
nuestra perspectiva creemos que es mucho mejor que los niños
extranjeros estudien en los colegios públicos pero no por eso podemos
desconocer el hecho de que los colegios católicos están discriminando
la admisión de alumnos extranjeros.
Lo que es evidente, al menos para mí, es que las instituciones
públicas difunden una especie de confesionalismo católico difuso en
vez de mantener una actitud laica y neutral. Incluso las religiones
minoritarias denuncian sistemáticamente  esta situación de trato de
favor que recibe la Iglesia Católica por parte de las instituciones.
Mientras que a la Iglesia Católica se le reservan y se le ceden
terrenos para la construcción de iglesias, vemos como se ponen mil
pegas para la cesión de suelo para la construcción de mezquitas como
hemos visto recientemente en algún pueblo catalán. La irrupción de la
religión musulmana, una religión que llega en patera, está siendo
visto por algunos xenófobos de nuevo ola como una religión que amenaza
la identidad española que, por supuesto, se entiende  como una
identidad católica. Incluso llegan a achacar a la religión musulmana
en ser un problema para la integración de los inmigrantes marroquíes.
Estos nuevos xenófobos han teorizado la siguiente idea: ya que España
tiene que ser un país de inmigración mejor que sean inmigrantes
latinos y católicos. En  España existe como lo ha calificado el
presidente de Europa Laica, Gonzalo Puente Ojea, un
criptoconfesionalismo católico pero yo añadiría que es un
criptoconfesionalismo intolerante no ya con la libertad de conciencia
sino también con religiones como la musulmana o la evangélica.
Desde el movimiento laicista solo queda presionar para que todo esto
cambie, para que la libertad de conciencia sea respetada, para que el
sistema educativo asuma unas pautas laicas y creo que la sociedad está
exigiendo cambios en ese sentido sin embargo soy escéptico en cuanto a
que nuestro sistema político imponga decisiones en la dirección que
marca la sociedad. El año pasado asistí a un curso de verano de la
UNED, -que por cierto se organizaban en las instalaciones de la
denominada Universidad católica de Ávila- en el que se hacía balance
de la libertad religiosa tras 20 años de Constitución; con este motivo
se invitó al Presidente del Tribunal Constitucional, Jiménez de Parga,
a pronunciar una conferencia. Durante el coloquio alguien le preguntó
acerca de la constitucionalidad o no de los Acuerdos con la Santa Sede
y Jiménez de Parga, vino a decir que eran constitucionales ya que la
Constitución española en cierta manera contempla el hecho que el
Estado debe tener en cuenta la sociología religiosa de los españoles y
los españoles, dijo, mayoritariamente son católicos. Es decir, el
presidente del Tribunal Constitucional, considera que un Estado
moderno no tiene porque ser un Estado laico sino que el grado del
laicismo dependerá de la importancia sociológica que tenga tal o cual
religión en la sociedad.  No me extrañó este tipo de interpretación
por parte de Jiménez de Parga ya que es un hombre bastante conservador
y, seguramente, bastante católico pero si me extrañaron  unas
declaraciones que recientemente realizó Rosa Aguilar, la única
alcaldesa  de capital de provincia miembro del Partido Comunista y de
Izquierda Unida. Las declaraciones las realizó en el diario EL PAIS
unos días antes de las elecciones municipales del 25 de mayo. El
periodista le preguntó acerca de las críticas que recibe de algunos
sectores  en Córdoba sobre la promoción que hace el Ayuntamiento de la
Semana Santa y sus procesiones y de la asistencia de la alcaldesa a
estas manifestaciones religiosas. Rosa Aguilar  contestó que eso era
normal ya que la semana santa es algo mas que un una manifestación
religiosa que era algo, según ella, “cultural” y que, por otro lado,
como ella era creyente era normal asistir a los actos litúrgicos. Así
pues vemos que el hilo clerical atraviesa todo el sistema político.
Aquí, en Castilla y La Mancha, podríamos hablar de Don José Bono y sus
relaciones con el purpurado pero mejor es que no hablemos de esto ya
que no quiero que salgamos con una idea pesimista del futuro.
Madrid, 19 de junio 2003

Han perdido la decencia... ha ganado la igualdad: Estado Laico kaput

Las diversas confesiones religiosas que propugnan
el proyecto de ley de igualdad religiosa aprobado ayer
en el Congreso han perdido la dignidad y la decencia
y se declaran enemigos de un Estado Laico para el Perú


A los interesados en un Estado Laico:

http://www.facebook.com/group.php?gid=115280842118

Pretendíamos que el Estado Laico promoviese la separación irrestricta de iglesias y Estado, que fuese un modo civilizado de convivencia entre los creyentes de diversos credos entre sí y entre los creyentes y no-creyentes. Pensábamos que el pretendido Estado Laico iba a ser la culminacion de un esfuerzo ético por la neutralidad, el respeto y la tolerancia mutua.

Sin embargo es evidente que el totalitarismo de las sectas religiosas se está imponiendo arteramente sobre el anhelo de construir un Estado racional, moderno y democrático para todos. El Estado que vendrá ahora será un Estado donde el avasallamiento de la libertad de conciencia mediante la persuasión coercitiva en la educación pública estará validado por el concepto torcido de "libertad religiosa". La "libertad religiosa", como dijo un visionario, es la libertad de los ignorantes, es la necesidad de mantenerse en el oscurantismo disfrazando la ignorancia cual si fuese un "derecho humano".

Estamos al filo de permitir que nuestra patria se convierta en el paraíso de las sectas donde cualquier grupo religioso, ahora con condición de ente jurídico público, tenga la prerrogativa de usufructuar de nuestos impuestos y del patrimonio nacional, para el enriquecimiento particular de sus líderes.

Ahora quieren que veamos impasibles cómo se estabecen concordatos ya no solamente con la iglesia católica sino con cuanto grupete oscurantista y medieval quiera succionar de la mamadera del Estado Peruano. A diferencia del costoso avance de la laicidad logrado en varios países de la comunidad europea en el Perú vamos caminando raudamente al medioevo mediante el financiamiento y la subvención de las irracionalidades que promueve este proyecto de ley.

Ahora quieren que los bienes mal obtenidos sean "inembargables". En otras palabras, quieren la impunidad cuando sean acusados por cualquier delito que pudiesen cometer. La bancarrota de la iglesia católica estadounidense por los cargos de pederastia clerical no hubiese sido posible si sus bienes hubiesen sido declarados previamente "inembargables".

Ahora ya tampoco quieren pagar impuestos a la renta, alcabala, predial ni propiedad vehicular. Ahora ya no quieren bailar con su propio pañuelo. Ahora también quieren ser las sanguijuelas religiosas del Estado Peruano. Bonito ejemplo el de la iglesia católica.

Está en nuestras manos el elevar nuestra enérgica protesta y utilizar todos los foros de discusión posibles para lograr una conciencia corporativa e intentar evitar un retroceso monumental de nuestra sociedad a estadíos primitivos de religiosidad, irracionalidad y fundamentalismo.

Héctor Guillén Tamayo
03.07.09