AIS - Cono Sur

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Argentina - Chile - Perú

por Herbert Mujica Rojas

14-2-2002


Hay sectas cuyo accionar provoca un profundo daño en la sociedad, lo cual aún no ha sido materia del estudio imprescindible de quienes se jactan de “analistas” y “exégetas” de la realidad social. Por el flagrante desconocimiento del problema sectario en el Perú tenemos la obligación de promover el abordaje de esta problemática entre los periodistas, sociólogos, antropólogos, médicos, psiquiatras, psicólogos, abogados y demás profesionales involucrados y comprometidos con el desarrollo democrático del país y dispuestos a condenar cualquier acto que viole los derechos humanos de toda persona y, en especial, su derecho a la libertad de consciencia.

Este trabajo, producto de múltiples horas de trabajo en Lima, Arequipa y otras partes del país y Latinoamérica pretende cumplir un papel pedagógico al denunciar al Sodalitium Christianae Vitae, grupo fascista por convicción y temperamento, y su cancerosa acción al interior de la sociedad peruana. Puédese discrepar de él, de pronto suscita opiniones violentamente contrarias, pero lo que sí va a ser imposible es ignorarlo.

Pocos meses atrás en El totalitarismo católico en el Perú, tesis que en su edición príncipe incluyó menciones a las baladronadas que acostumbra impulsar el Sodalitium, denunciamos cómo, a partir del Concordato, vínculo internacional no sancionado por ningún Congreso, la Iglesia Católica vive a expensas del no pago de tributos y además de los miles de dólares que sus principales funcionarios se embolsican cada mes, sin trabajar, sin merecerlo y en una constante expoliación del pueblo peruano, que no tiene cuando terminar porque se hace en nombre de una “fe” tradicional y que en realidad ha constituido la continuación de un robo que ya supera los 500 años de permanencia insolente en el país. Este mismo Concordato es el que, amparando a la Iglesia Católica, favorece legalmente el expansionismo sodálite y es el que utiliza esta secta para proteger sus inversiones.

Lea pues, amigo lector, estas procelosas páginas con ojos críticos, compulse fuentes, acuda a testimonios, revise materiales, proponga una refutación científica, orgánica. A una idea se la combate con otra. Al sectarismo difundido por el Sodalitium le denunciamos en la comisión de múltiples actividades que son fácilmente comprobables en diarios y publicaciones. A las sectas hay que enfrentarlas con decisión y valentía indómitas. El fanático sabe que cuando tiene a adversarios de ese jaez sólo tiene una opción: luchar o morir. Y puedo anunciar, sin jactancia, pero premunido de la verdad verdadera, que habemos muchos dispuestos a erradicar la presencia de estos disociadores y su prédica retrógrada, exaltadora de principios antidemocráticos y profundamente racistas.

05-abril-2016

26.10.15

AméricaTV, Cuarto Poder: Sodalicio, surgen más denuncias de ex-integrantes por abuso sexual (vídeos)



- Vídeo 1: minuto 13:48 aprox. aparece el Dr. Héctor Guillén Tamayo, miembro fundador de AIS-Cono Sur:
http://www.americatv.com.pe/cuarto-poder/reportaje/sodalicio-surgen-mas-denuncias-exintegrantes-abuso-sexual-noticia-35095?ref=ivmv

- Vídeo 2:
http://www.americatv.com.pe/cuarto-poder/reportaje/sodalicio-surgen-mas-denuncias-exintegrantes-abuso-sexual-noticia-35095

¿Cuál es el destino judicial y eclesiástico de estas denuncias y del mismo Luis Fernando Figari, hoy de retiro espiritual en Roma?
Nuevos testimonios de ex miembros del Sodalicio de Vida Cristiana confirman los abusos y daños irreparables que sufrieron jóvenes por parte del fundador y líder de esta congregación, Luis Fernando Figari Rodrigo, así como de otros líderes espirituales de esa organización.
“En el año 1991 previamente a ingresar a la comunidad, Luis Fernando Figari se aparece una madrugada y nos dice quítense la ropa y quédense en calzoncillos y recuerdo a alguien filmándonos, como en este momento”, reveló a Cuarto Poder el exsodalite Oscar Osterling.
Una cadena de abusos psicológicos, físicos y hasta sexuales que se inician con técnicas de manipulación en la que un adolescente pierde su identidad, el derecho a tener ideas propias, reprimir su sexualidad y practicar la obediencia absoluta hacia su líder en nombre de Dios.
Oscar Osterling formó parte del Sodalicio durante dos décadas. Entregó los mejores años de su vida al servicio de esa congregación católica ultraconservadora.
Pero el 2011 decidió salirse de ella cansado de los maltratos psicológicos a los que fue sometido en los últimos cuatros años. El Sodalicio lo castigó y lo envío a Colombia contra su voluntad, por una falta que ellos consideraron muy grave: haberse enamorado de una chica.
“No llego a nada sencillamente había una amistad. A mí me marcó muchísimo. Fue un abuso de autoridad, querían que a través de los test proyectivos apareciera algo. Ellos me decían tú vas a hacer los que diga Luis Fernando”, indicó.
Años después, Osterling denunció estos hechos ante el Tribunal Eclesiástico y se entrevistó con su presidente, el sacerdote Víctor Huapaya.
“Fui a hablar con el padre Huapaya y me dice que no han avanzado nada. Yo ya envíe las denuncias a Roma hace tiempo y me dice que cree que hay alguien en Roma del Sodalicio atajando las denuncias, se refería al Procurador”, recordó.
También denunció prácticas ilegales del Sodalicio, como la vulneración del secreto de sus comunicaciones. En el libro de Pedro Salinas también se hace referencia a la intervención de la correspondencia de los que vivían en comunidad.
Pero de acuerdo a los testimonios brindados por exsodálites, Luis Fernando Figari no sería el único que habría practicado la pederastia al interior de esa organización.
El ya fallecido German Doig, el llamado vicario del Sodalicio y quien fuera en su momento el número dos de esa comunidad, también fue acusado de violación por tres de sus víctimas y esto provocó que su trámite de beatificación iniciado en Roma se paralice.
También otros dos sodálites consagrados muy allegados a Luis Fernando Figari fueron acusados por el mismo delito: violación. Daniel Beltrán Murguía Ward y Jeffrey Daniels.

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Fin de la Portada

jueves, 29 de octubre de 2015

El sodálite Jeffrey Daniels

JEFFREY DANIELS, SODÁLITE

Jeffrey Daniels Valderrama
Jeffrey Daniels Valderrama
El nombre de Jeffrey Daniels como un supuesto abusador sexual del Sodalicio salió por primera vez a la luz pública en este blog a través de comentarios anónimos que algunos usuarios dejaron en mi postSODALICIO Y SEXO, publicado el 30 de enero de 2013. Posteriormente recopilé varios de estos mensajes, les hice algunos retoques de redacción y los publiqué el 20 de septiembre del mismo año en mi post ¿HISTORIA DE ENCUBRIMIENTOS EN EL SODALICIO?, pues aunque no conocía la identidad de los remitentes, todos coincidían en sindicar a Jeffrey Daniels como un depredador sexual y los detalles resultaban verosímiles.
Jeffrey Daniels, a quien conocí personalmente, fue sodálite consagrado de comunidad en la década de los ’90. Ex alumno del Colegio Santa María de los Marianistas (Monterrico), nunca fue una persona que me cayera bien, pues no obstante que derrochaba una pícara y traviesa simpatía y tenía un carisma especial que atraía a niños y jóvenes adolescentes, había un casi imperceptible dejo de insolencia en su hablar y mucha superficialidad en sus comentarios. Nunca me pareció una persona confiable y sincera.
Aun así, yo mismo estaba sorprendido por las acusaciones contra Daniels, pues nunca me había imaginado que hubiera podido llegar a cometer los actos que —sin entrar en mucho detalle— se señalaban en los comentarios anónimos que he mencionado. Hasta que el 2 de octubre de ese mismo año me llegó repentinamente un e-mail de Mauro Bartra, un ex agrupado mariano de Jesús María a quien conocía personalmente, que había sido testigo directo de un incidente de implicaciones sexuales protagonizado por Jeffrey Daniels y que por fin se había armado de valor para contar su historia. Su relato, escrito en un lenguaje coloquial y vivaz, era absolutamente verosímil y mencionaba a algunas personas que yo conocía, razón por la cual no creí conveniente publicarlo en ese momento, pues en ese entonces había el riesgo de denuncias por difamación contra este ex agrupado, y más aún si no se tenía la seguridad de que hubiera otros testigos que pudieran corroborar su historia. Además, yo en ese momento acababa de publicar en mi blog una serie de artículos sobre Germán Doig y me hallaba en el ojo de la tormenta. Publicar el testimonio de manera anónima le hubiera quitado todo el peso que tenía, y hubiera sido fácil presa de aquellos que hubieran estado dispuestos a presentarlo como un producto malintencionado de mi imaginación. El riesgo era muy alto.
Sólo utilicé una parte del testimonio de Mauro de manera anónima en mi post SODALITIUM 93: ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE, como ejemplo para ilustrar la manipulación psicológica que en ocasiones se aplicaba en el Sodalicio cuando se hacía dudar a algunas personas de su identidad sexual y que Jeffrey utilizó con Mauro para obtener su silencio sobre lo que él había visto.
Actualmente, las cosas han cambiado. Hay un testimonio en el libro Mitad monjes, mitad soldados de Pedro Salinas que compromete a Jeffrey Daniels y el mismo Alessandro Moroni, Superior General del Sodalicio, ha admitido que Daniels cometió abusos sexuales, como se puede constatar en la entrevista que Sandra Belaúnde le hizo para el diario El Comercio (ver http://elcomercio.pe/lima/sucesos/como-diablos-pudo-pasado-esto-sodalicio-noticia-1850794):
– En el caso de Daniels, ex sodálites comentan que sí se supo que él abusó sexualmente de chicos menores de 14 años.
Cometió abusos que se descubrieron hace más de 20 años. Estuvo literalmente aislado durante tres años. Recibió tratamiento psiquiátrico. Después, se le retiró.
Es así que Mauro se ha animado nuevamente a que por fin se publique su testimonio. A estos efectos, ha revisado, corregido y actaulizado el texto, utilizando en la medida de lo posible un lenguaje menos coloquial. Al publicar su testimonio, quiero también hacerme eco lo que decía un comentarista anónimo que —bajo el seudónimo de Santiago— dejó un mensaje en mi blog el 20 de febrero de 2013:
Es hora de que se salga al encuentro de las necesidades de las personas, sobre todo de las víctimas, de hermanos nuestros de quienes debimos ser sus guardianes, y que con nuestra pasividad y desidia dejamos caer.
Ocultar hechos es negarse a brindar soluciones y explicaciones, peor aún, no buscar abrirse a la corrección fraterna. Dime: ¿crees que lo que aquí se dice no se habló ya con los superiores o personas de relativo cargo? Hay mucha gente buena que lo ha hecho, pero no ha obtenido nada a cambio. Es lamentable, pero cuando a uno no lo escuchan en su propia casa, tiene que abrirse espacios para reclamar caridad, justicia y acción. No debe de hacerse una rutina de ello; no debe esperarse que sea la presión mediática la que tenga que influenciar en tomar acciones cuando lo debería hacer el Amor de Dios.
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TESTIMONIO DE MAURO BARTRA SOBRE JEFFREY DANIELS
Hola, Martin:
Te conozco de una época en la que frecuentabas el Centro Pastoral de Jesús María. Quisiera compartir una desagradable experiencia que viví cuando era miembro de la Familia Sodálite. Por favor, tómate la libertad de compartir mi testimonio a través de tu blog. Me parece justo que salga a la luz. Para mí no es un caso más de entre tantos que van saliendo. Esto fue lo que yo viví, la parte oscura del Sodalicio que me tocó vivir. Tuve la gran necesidad de encontrar alguna explicación dentro de la institución sodálite, pero la indiferencia fue grande y las disculpas dejaban un aroma a silencio cómplice. Tanto como muchos, llegué a amar esta institución y me quedé con el sinsabor de saber que se está más seguro estando lejos de ella.
Yo era de esos agrupados marianos fieles a la Familia Sodálite, esos que eran punta de lanza para cualquier proyecto. Y es así que en el año 1992 me convocan a ir a Arequipa de misiones, junto con un grupo de escolares de otros colegios de Lima, actividad organizada por Enrique Rivera y Jeffrey Daniels. En esa época Jeffrey Daniels Valderrama era más conocido como “el apóstol de los niños”. Yo, por mi parte, en esa época trabajaba en el apostolado para niños en Jesús María junto con quien hoy es el P. Alberto Ríos. Jeffrey era la contraparte en el Centro Pastoral de San Borja.
Fue en este viaje de misiones donde conocí a Jeffrey Daniels, un tipo a primera vista muy gracioso y patero pero con disfuerzos raros: mucha risa, mucha complicidad, en cierta forma muy diferente a los sodálites de la comunidad sodálite Nuestra Señora de la Reconciliación (ubicada en el distrito de Jesús María), que eran mucho más militantes y más recios. Por lo menos, esa apariencia proyectaban: la de soldados. Jeffrey, en cambio, era más bien un “pata” gracioso con chistes raros, como el de imitar a una mujer diciendo: «señor terruco, no me mate», y a los demás chicos de mi edad, que más bien eran de otra clase social, eso les causaba mucha gracia. Yo me reía de compromiso por no desentonar, pero por dentro era mucho más consciente de que en esa época moría gente por acciones del terrorismo. Toda esa atmósfera me generaba cierta duda y a la vez risa por este encantador de serpientes que, con Biblia en mano, llenaba su combi gris de escolares y en ella nos llevaba a recorrer Lima buscando a todos los convocados a las misiones del año 1992.
En el viaje de misiones en Arequipa nos mandaron a un pueblo llamando Huacapuy. Yo estaba más que emocionado y mis expectativas eran muy altas. Por motivos económicos, no pude darme el lujo de ir primero al viaje de promoción del colegio. Pero para mí la decisión estaba muy clara. Con mis ahorros opté por ir a las misiones en lugar de ir al viaje escolar. En mi grupo estaban el Chino Solimano, Daniel Cardó —hoy cura y en esa época compañero de colegio—, Martín López de Romaña —quien era agrupado en Arequipa—, otro chico [a quien llamaremos Orlando]  y dos chicos más, cuyos nombres no recuerdo.
Algo que me llamó la atención desde un principio fueron los chistes homofóbicos que hacía Jeffrey Daniels. Además, tenía una cierta inquietud por estar detrás de López de Romaña y también detrás de Orlando. Recuerdo que en esas noches de frío en Huacapuy, pueblo muy pobre de Arequipa, se despertó más de una vez a medianoche y le pidió a ambos chicos que lo acompañaran a orinar en un silo improvisado que habíamos armado. Eso me pareció raro: que un hombre de más de 30 años tenga miedo a la oscuridad, y más aún para ir al baño. Generalmente, los hombres vamos solos al baño. Recuerdo que entre dormido y despierto le dije: «¿Para qué van de a tres, Jeffrey? Seguro que para que te la sacudan…» Recuerdo que Jeffrey se quedo mirándome y, como yo se lo dije entre sueños, a la mañana siguiente lo contó como anécdota.
Jeffrey Daniels era bien astuto y tenía la habilidad de no ocultar las cosas. Más bien las ridiculizaba para quitarles peso. Era todo un actor. Tenía ese “charm”, tan encantador para todos. Era cariñoso, gracioso, generoso, lo podías querer en un segundo. Cuando visitamos una comunidad sódalite de Arequipa, donde Sandro Moroni era el superior de la casa, pude ver su amistad con Sandro, quien se mostraba como un persona sincera. Esa cercanía lamentablemente avalaba a Daniels. Además, me confundiría mucho más la popularidad tan alta que tenía.
En la mañana, a las 4:30 a.m., de uno de esos días de misiones, nos mandaron a rezar el Rosario de la Aurora. Todos nos levantamos para ir menos Jeffrey Daniels. Él se quedó junto con Martín López de Romaña y Orlando. Dijo que ellos no irían. La razón… no me acuerdo, pero sí me quedó la duda. ¿Por qué Jeffrey Daniels mandó a los demás a rezar el Rosario y él no fue? Se quedó en ese cuarto lleno de polvo y totalmente insalubre. Para mí eso era muy raro, ya que quien hubiera debido encabezar el Rosario era él.
Terminado el Rosario de la Aurora, me adelanté al grupo y regresé rápidamente a la casa. No sé por qué razón, pero en vez de tocar a la puerta decidí abrir de golpe la ventana, que no era más que un pedazo de tela vieja que servía de cortina. ¡Gran error! O gran acierto para mis dudas. Ya que la luz de la mañana entró por la ventana y fue a iluminar justamente la mano de Jeffrey Daniels, que acariciaba el trasero de Orlando. Los tres estaban tapados juntos con sus sacos de dormir. El segundo momento fue cruzar miradas con Jeffrey y saber que me hallaba en un verdadero aprieto, ya que todavía me quedaban más de dos semanas en ese pueblo olvidado sin más consejero que mi rosario, sin poder entender nada.
Lo que siguió a ese hecho fue una obra de arte de manipulación psicológica por parte de un depredador sexual como Jeffrey Daniels.
Ese mismo día en la noche Jeffrey nos juntó a su alrededor, sacó su Biblia, encendió unos cirios y comenzó a hablarnos del pecado y dijo que sentía la presencia del demonio entre nosotros. Por supuesto, todos con miedo y hasta hubo llantos… Él lo controlaba todo. Luego dijo que cada uno de los presentes estaba en falta con Dios y los mandó a dormir a todos menos a mí. Quería conversar conmigo. El camino ya estaba trazado psicológicamente: ya me sentía un pecador.
Quería hablar conmigo a solas. Me preguntó sobre lo que había visto. Me dijo que eso no ocurrió, que yo estaba mal, y también me dijo que yo podía tener tendencias homosexuales… ¡Cómo sería de astuto Daniels que llego a explorar en mi pasado y sacar un incidente en el cual el tío de un amigo del colegio una vez me tocó el trasero y yo me asusté, y por miedo y por vergüenza no se lo conté a mi padre! A mí esta experiencia me perturbó de niño y en parte era mi secreto. Se valió de eso para decirme que yo tenía tendencias homosexuales y que veía en otros cosas que no pasaban, pero que él no iba a contar nada, que esto era un secreto entre los dos. Y así fue desde ese momento en adelante. Nada tenía sentido. Sólo había en mí una inseguridad profunda al no saber si todo esto era parte de la obra de Dios.
Regresé de misiones confundido, pensando que veía cosas que no eran y de alguna manera cuestionando mi condición sexual, y para colmo tenía un secreto con Jeffrey Daniels que no debía contar por mi propio bien y por el bien del MVC (Movimiento de Vida Cristiana) y del Sodalicio, ya que destruiría una institución, pues si yo estaba equivocado, podría causar mucho daño. Además, ¿cómo podría ser un abusador este individuo si vivía en una comunidad sodálite junto con Humberto del Castillo, experto en tomar exámenes psicológicos a menores de edad y sin permiso de sus padres? ¿Cómo ellos no se podían dar cuenta y yo sí? La verdad es que a los sodálites los teníamos tan sobrevalorados, y hasta pensábamos que una comunidad sodálite era un pedazo de cielo, un lugar sin pecado, sin historias ocultas. Pero hoy sé que no me inventé historias, sino que todo esto fue y es real.
Semanas después de regresar de misiones en Arequipa a Lima, ya no continué en el grupito de posibles sodálites. Me regresaron al Centro Pastoral de Jesús María. Daniels conversó con Gustavo Pedraza, mi animador de agrupación mariana, el cual me mandó donde Carlos Mendoza, también miembro de la Familia Sodálite. Como Carlos era psiquiatra, me iba ayudar a “sacar el pecado”, ya que su teoría era que cómo de niño me manosearon, yo pude sentir placer y ése era mi pecado. Y por esa razón me mandó donde el P. Muguiro (que no era cura sodálite sino jesuita, pero del cual decían que era todo un santo). Debo reconocer la buena voluntad de Carlos Mendoza por querer ayudar sin saber que se trataba de algo fabricado por Daniels. La historia continuó. Fui donde el P. Muguiro, confesé mi supuesto “gran pecado”, que —a decir verdad— tuve que aceptar. Cuando se lo dije al P. Muguiro, ni le prestó atención. Al final, pecado inventado quedó reconciliado, pero de mi cabeza nunca se fue la imagen de Jeffrey Daniels tocándole el trasero a ese chico. Lo peor es que nunca le dije a nadie lo que me había ocurrido de chico. Tuve mucha vergüenza y miedo.
Pasó el tiempo y me volví cruzar nuevamente con Jeffrey Daniels en el Centro Pastoral de San Borja. Él venía de hacerle apostolado a unos niños no mayores de 7 años. Se separó de los niños, se acercó a mí a saludarme y me dijo al oído lo siguiente: «¿Y cómo va nuestro secreto?» A lo cual yo le respondí: «Bien, no te preocupes». Pero en ese momento me di cuenta por su mirada de que él temía algo, que quizá lo que yo vi sucedió realmente.
Algunos años después, por propias indagaciones, me enteré de que Jeffrey Daniels ya no vivía en la comunidad sodálite ubicada en San Borja. Un amigo sodálite me dijo que estaba viviendo en San Bartolo, en una casa de formación sodálite, y que nadie le podía hablar, cosa que me pareció muy rara, y a mi amigo también. Pero yo seguí investigando a mi manera. Tiempo después me cruce casualmente con Jeffrey Daniels en la Procesión del Señor de los Milagros. Andaba al lado de dos sodálites que parecían sus guardaespaldas. Jeffrey Daniels me miró, me saludó, pero tenía cara de perturbado, como un loco.
Fue en ese momento en que me di cuenta de que Jeffrey Daniels Valderrama era un abusador, pero también que a este individuo lo tenían como enjaulado, escondido del resto, incomunicado. Jeffrey Daniels no era cualquier sodálite. Él estuvo a cargo del apostolado de muchos niños y adolescentes en la década de los noventa. Entonces ya era muy conocido como “el apóstol de los niños”.
Luego de darme cuenta de que la historia era distinta y muy seguro de que no era producto de mi imaginación, llamé a todo los involucrados. Era como que quería reivindicarme. Primero llamé a Gustavo Pedraza, mi ex animador, le dije que tenía que hablar con él personalmente, pero nunca me dio la cara, pues no tenía tiempo . Le conté los hechos y los ignoró por completo. En ese momento me sentí peor, y fui a buscar a Carlos Mendoza y le pregunté en su consultorio por Jeffrey Daniels y toda esta farsa. Su respuesta fue la siguiente: «Ahhh, qué pena, a ti también te hizo daño. Me olvidé de buscarte…. Mira, Jeffrey Daniels es un abusador sexual de niños, fue mi paciente y se caracterizó por no tener arrepentimiento de nada». Me dijo que había hecho daño a varios niños y que era tan malo, que cuando contaba lo que les hacía, se reía. No me dio más detalles y me dijo que me quede tranquilo y que dentro de todo tuve mucha suerte. Luego me dijo: «Imagínate, fue el mismo mismo Germán Doig quien se encargó de pedir perdón a todas las familias afectadas por los actos cometidos por Jeffrey Daniels». Lo cual me dio mucha pena en ese momento, teniendo tan en alto la imagen de Germán Doig.
Tiempo después, con los datos que se tenía de Jeffrey, se supo que violó prácticamente a agrupaciones enteras y todo era ya conocido por la cúpula del Sodalicio. Hoy Jeffrey Daniels vive en Estados Unidos, donde sé ha casado y ha formado una familia. Pero puedo estar seguro de que sus rasgos psicópatas de depredador sexual no los dejó en el Perú. Jeffrey Daniels Valderrama está suelto en plaza, gracias al silencio cómplice del Sodalicio de Vida Cristiana.
¿Por qué encubrimiento? Con el tiempo descubrí mediante conversaciones con amigos vinculados que se mandó retirar o borrar todo material de vídeo donde aparecía Daniels en San José Producciones (desaparecida empresa productora de medios de los sodálites). Una prueba mas del encubrimiento: borrar su existencia y volverlo sólo una pesadilla .
En estos días, 23 años después de los hechos, me pude juntar con Martín López de Romaña, quien me confirmó los tocamientos que le hizo Jeffrey Daniels al chico de mi relato. También me contó que Jeffrey Daniels le dijo que éstos métodos de contacto servían para fortalecer el espíritu de los chicos inseguros y necesitados de afecto, y por eso los tocaba. Pero eso sí, esto no se lo hacía a cualquiera, estos “ensayos de terapias”, eran sólo para los que él elegía.
Hoy, frente al tema de Luis Fernando Figari y Germán Doig, si bien son escandalosos y muchos se rasgan las vestiduras, son solo mediáticos y todos parecen haber olvidado al verdadero y activo monstruo, que no es otro que Jeffrey Daniels Valderrama. De él nadie habla, pero todos sabían de sus acciones y las ocultaron, engañaron a sus víctimas con falsos golpes de pecho y exportaron al monstruo fuera del país. Hoy la gran pregunta es quiénes lo sabían, quiénes lo dejaron libre, por qué no lo denunciaron. Los implicados en este silencio, por respeto a todas las víctimas, deberían poner sus cargos a disposición y entregarlos a gente nueva y honesta, la cual estoy seguro de que existe en el Sodalicio. Ya que todos los actuales voceros del Sodalicio fueron parte de este silencio.
Bueno, Martin, ésta es mi historia, que puede ser validada por Martín López de Romaña.
Lima, 26 de octubre de 2015
Mauro Bartra Cenzano
DNI 10140039
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Como dato importante, Jeffrey Daniels habría sido recluido en una de las casas de formación de San Bartolo en 1998, y habría permanecido allí alrededor de un año y medio. El incidente que narra Mauro ocurrió en 1992. De modo que durante gran parte de los ’90 Daniels habría tenido carta libre para cometer sus fechorías. Y es probable que sus víctimas se cuenten por decenas.

Han perdido la decencia... ha ganado la igualdad: Estado Laico kaput

Las diversas confesiones religiosas que propugnan
el proyecto de ley de igualdad religiosa aprobado ayer
en el Congreso han perdido la dignidad y la decencia
y se declaran enemigos de un Estado Laico para el Perú


A los interesados en un Estado Laico:

http://www.facebook.com/group.php?gid=115280842118

Pretendíamos que el Estado Laico promoviese la separación irrestricta de iglesias y Estado, que fuese un modo civilizado de convivencia entre los creyentes de diversos credos entre sí y entre los creyentes y no-creyentes. Pensábamos que el pretendido Estado Laico iba a ser la culminacion de un esfuerzo ético por la neutralidad, el respeto y la tolerancia mutua.

Sin embargo es evidente que el totalitarismo de las sectas religiosas se está imponiendo arteramente sobre el anhelo de construir un Estado racional, moderno y democrático para todos. El Estado que vendrá ahora será un Estado donde el avasallamiento de la libertad de conciencia mediante la persuasión coercitiva en la educación pública estará validado por el concepto torcido de "libertad religiosa". La "libertad religiosa", como dijo un visionario, es la libertad de los ignorantes, es la necesidad de mantenerse en el oscurantismo disfrazando la ignorancia cual si fuese un "derecho humano".

Estamos al filo de permitir que nuestra patria se convierta en el paraíso de las sectas donde cualquier grupo religioso, ahora con condición de ente jurídico público, tenga la prerrogativa de usufructuar de nuestos impuestos y del patrimonio nacional, para el enriquecimiento particular de sus líderes.

Ahora quieren que veamos impasibles cómo se estabecen concordatos ya no solamente con la iglesia católica sino con cuanto grupete oscurantista y medieval quiera succionar de la mamadera del Estado Peruano. A diferencia del costoso avance de la laicidad logrado en varios países de la comunidad europea en el Perú vamos caminando raudamente al medioevo mediante el financiamiento y la subvención de las irracionalidades que promueve este proyecto de ley.

Ahora quieren que los bienes mal obtenidos sean "inembargables". En otras palabras, quieren la impunidad cuando sean acusados por cualquier delito que pudiesen cometer. La bancarrota de la iglesia católica estadounidense por los cargos de pederastia clerical no hubiese sido posible si sus bienes hubiesen sido declarados previamente "inembargables".

Ahora ya tampoco quieren pagar impuestos a la renta, alcabala, predial ni propiedad vehicular. Ahora ya no quieren bailar con su propio pañuelo. Ahora también quieren ser las sanguijuelas religiosas del Estado Peruano. Bonito ejemplo el de la iglesia católica.

Está en nuestras manos el elevar nuestra enérgica protesta y utilizar todos los foros de discusión posibles para lograr una conciencia corporativa e intentar evitar un retroceso monumental de nuestra sociedad a estadíos primitivos de religiosidad, irracionalidad y fundamentalismo.

Héctor Guillén Tamayo
03.07.09